En el marco del Día
Mundial de la Salud Sexual, nos unimos al movimiento global bajo el lema
oficial de este año: «CADA PERSONA – CADA CUERPO». Esta campaña es
un llamado contundente a recordar que la salud, la justicia, los derechos y el
placer sexual son universales y nos pertenecen a todos, en toda nuestra
diversidad y sin ningún tipo de excepción.
Hablar de salud sexual exige
hablar de dignidad, de soberanía corporal y, de forma indispensable, de la
eliminación absoluta de las barreras sociales y los prejuicios que aún
persisten en nuestra sociedad. Reafirmar que la salud sexual es para «cada persona»
nos obliga a mirar de frente las realidades de vulnerabilidad. Por ello,
aprovechamos este día para visibilizar y respaldar el programa STOP
ESTIGMA: Contra la discriminación, el discurso y los delitos de odio por VIH.
A pesar de los enormes avances
científicos que demuestran que una persona con VIH bajo tratamiento eficaz
tiene una carga viral indetectable y no transmite el virus (Indetectable =
Intransmisible), el estigma social sigue dañando vidas. La discriminación y los
discursos de odio no solo vulneran los derechos humanos, sino que actúan como
una barrera que aleja a las personas del diagnóstico temprano, el autocuidado y
el bienestar emocional.
Este 4 de septiembre es un
recordatorio para actuar.
Todos los cuerpos son válidos y
merecen habitar espacios seguros, libres de violencia y rechazo.
La serofobia y los delitos de
odio no tienen cabida.
La información científica y la
empatía son nuestras mejores herramientas para derribar mitos.
