Los actos de intolerancia religiosa son una realidad en todo el mundo, en Europa y desde luego, en España. No obstante el análisis de los hechos desvela desigual gravedad, tanto en número como en el alcance cualitativo de las agresiones, y una diversidad de hechos que van desde el antisemitismo y la judeofobia, hasta la islamofobia y la cristianofobia o el rechazo a otras creencias y no creencias. Sencillamente son formas o expresiones de intolerancia contra las creencias o prácticas religiosas o en su defecto, la ausencia de dicha religiosidad que una persona o grupo posee. En cuanto a sus manifestaciones o conductas, los hechos desvelan que van desde insultos, interrumpir misas, asaltar templos, difamaciones, pintadas, incitación al odio y a la discriminación, hasta agresiones físicas, psicológicas, actos violentos, crímenes de odio terroristas y de lesa humanidad.
En España se viene denunciando, como recoge el Informe Raxen, numerosos actos de intolerancia religiosa; recientemente hemos señalado las pintadas antisemitas en el Cementerio judío de Hoyo de Manzanares de Madrid, los carteles contra una iglesia cristiana-evangélica en Santander o las pintadas islamófobas en Pino Montano de Sevilla. Ni que decir tiene que en Internet y en las redes sociales, se impulsan actitudes de intolerancia religiosa, de negación de la libertad religiosa y fanatismo que campan por sus fueros, sea contra una u otra Fe, como hacia los no creyentes en las mismas o en ninguna religión, que en no pocas ocasiones desembocan en comportamientos extremistas, violentos y peligrosos para la convivencia democrática.
Sin embargo, la historia de los conflictos y guerras religiosos nos lleva a observar estos hechos en una perspectiva de observación vigilante ético-democrática. Un ejemplo de observación es entender las expresiones que lanzaba uno de los asesinos de los atentados de Barcelona-Cambrils, el 17 de agosto de 2017, cuando conducía la furgoneta con la que atropellaba a los viandantes de las Ramblas, puesto que lo hacía al grito de “morir judíos, morir infieles”. Otros atentados como la matanza en la mezquita de Nueva Zelanda, en barrios judíos de Paris, en los poblados cristianos de Nigeria, o la persecución religiosa que se vive en diversas zonas del mundo actualmente, lo que sin duda alguna nos lleva a entender que el crimen de odio terrorista por motivos de intolerancia religiosa, está más que presente en nuestra actualidad.
El Movimiento Contra la Intolerancia pide al Ministerio Público que lo investigue como un delito de odio y lo vinculan con la ola creciente en el resto de Europa contra la comunidad hebrea
“Judío asesino vamos a por tí”, “Juden bueno, juden muerto”, “Raus (fuera en alemán)”... estas son algunas de las pintadas que aparecieron este jueves en los muros que rodean el cementerio hebreo de Madrid. El Movimiento Contra la Intolerancia confirma a Vozpópuli que ya ha presentado una denuncia ante la Fiscalía para que investigue estos hechos.
El presidente de este colectivo, Esteban Ibarra, confirma a este periódico que horas después de las pintadas presentó una denuncia ante la Fiscalía de delitos de odio de Madrid. Pide que se busque a los autores a los que acusa de una posible infracción del artículo 510 del Código Penal. Castiga los delitos contra los derechos fundamentales con hasta cuatro años de prisión.
Pero además, la denuncia insta a investigar si estos actos antisemitas podrían haber sido realizados por una organización neonazi clandestina “siguiendo la estela de las campañas que se están produciendo en otros lugares de Europa”.
La Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), institución que representa oficialmente a los judíos españoles y la Comunidad Judía de Madrid (CJM) también han condenado "enérgicamente" las pintadas y urgen a las autoridades a "perseguir y condenar a los autores de las mismas".
Según los datos del Observatorio del Antisemitismo, entre los años 2017 y 2018 se registraron un total de siete ataques como este. Tuvieron lugar en puntos tan simbólicos como el Monumento contra el Holocausto de Oviedo, la sinagoga Mayor del Call en Barcelona o la sede la comunidad judía de Madrid.
El cementerio hebreo
En Madrid hay dos cementerios judíos principales. Uno está junto al cementerio civil de la Almudena donde descansan, entre otros, los restos mortales del fundador del PSOE, Pablo Iglesias. En el camposanto hebreo no hay cruces, sino estrellas de David.
Entre las lápidas apenas hay flores y se mezclan apellidos como Cohen, Sánchez, Levi o Rosengart. La comunidad adquirió hace años un terreno en la localidad de Hoyo de Manzanares donde hay otro cementerio. Actualmente, cerca de 45.000 personas forman la comunidad hebrea en España (hace 50 años eran 8.000, según el libro Madrid y sus judíos, de Juan Antonio Cabezas).
Desde Movimiento contra la Intolerancia hacemos una petición de Solidaridad Internacional en defensa de la vida de Hamed bin Haidara, una mujer yemení condenada a muerte por practicar la religión Bahai. Por eso lanzamos este mensaje de Solidaridad con todas aquellas personas perseguidas y condenadas por la Dictadura, y denunciamos todos los crímenes que está llevando a cabo el Régimen liberticida de Yemen.
POR TENER INSTITUIDA UNA 'REPRESIÓN BRUTAL' HACIA LA MUJER, LA EJECUCIÓN DE LOS HOMOSEXUALES Y 'VIOLACIONES' MUY GRAVES DE DERECHOS HUMANOS
Señala que "más allá de la polémica banalizadora en cuanto a lo que supone el reconocimiento a un régimen retrógrado y teocrático, debe adoptar una posición común ante países que violan gravemente libertades y derechos fundamentales.
Movimiento contra la Intolerancia ha pedido al Congreso de los Diputados una condena explícita del régimen iraní, «por tener instituida una represión brutal hacia la mujer, la ejecución de los homosexuales y violaciones muy graves de derechos humanos».
Esta asociación de derechos humanos, que preside Esteban Ibarra, ha hecho este llamamiento en un comunicado, tras la visita a la Cámara Baja ayer de una delegación de Irán que «ha desatado una gran polémica a partir de conocerse el grave planteamiento machista del saludo protocolario a realizar»: la prohibición de que las diputadas saludasen a los hombres de la República Islámica.
El protocolo inicial enviado a los grupos parlamentarios indicaba que las mujeres no podían dar la mano a los representantes masculinos de Irán ni mirarles a los ojos.
El grupo parlamentario de Ciudadanos también rechazó acudir a la cita.
Ayer al mediodía, la embajada de Irán informó al Congreso sobre su protocolo -que impide que los hombres toquen a las mujeres-, y la Cámara lo trasladó, a su vez, a los diputados que habían confirmado su asistencia.
VOX mantuvo el ‘plante’ y desde Ciudadanos anunciaron un boicot parcial. La portavoz de Exteriores del partido, Melisa Rodríguez, no acudió porque no considera aceptables las condiciones establecidas, rechaza las políticas del régimen de Teherán y no ve oportuno mantener reuniones políticas con ese país, pero sí asistió a la misma la vicepresidenta de la comisión, María Luisa Alonso, alegando que acudía en condición de representante institucional de la Cámara.
Movimiento contra la Intolerancia indica que «más allá de la polémica banalizadora en cuanto a lo que supone el reconocimiento a un régimen retrógrado y teocrático, el Congreso de los Diputados debe adoptar una posición común ante países que violan gravemente los Derechos Humanos».
Esteban Ibarra fundó Movimiento contra la Intolerancia en 1992, a raíz de los «crímenes racistas» en aquella época, como el de Lucrecia Pérez.
«Las vejaciones, humillaciones, misoginia y machismo del régimen iraní se torna brutal cuando recientemente una mujer que protestaba contra la obligatoriedad de la ley del ‘hijab‘, que obliga a cubrirse la mayor parte del cuerpo, ha sido condenada a 24 años de cárcel por salir a la calle sin velo, acusándola por ello de prostitución», destaca Esteban Ibarra.
Recuerda que ésta ha sido la condena impuesta hace solo una semana a la activista iraní Saba Kord Afshari por el Tribunal Revolucionario de Teherán.
«Su delito fue protestar contra la obligatoriedad del ‘hijab’», lamenta Movimiento contra la Intolerancia.
Respecto a los «crímenes» que el régimen comete contra los homosexuales, la asociación alude a unas declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohammad Yavad Zarif, el pasado junio en Alemania a un medio de comunicación: “Nuestra sociedad tiene principios morales y vivimos de acuerdo con estos principios”.
Movimiento contra la Intolerancia señala que de esta forma el ministro pretendía «justificar» las ejecuciones de homosexuales.
«Es decir, el régimen iraní, de acuerdo con su ley, comete crímenes de odio homofóbicos, en un contexto de represión general de los LGTB del país», denuncia esta asociación.
También denuncia que el régimen iraní «viola las libertades civiles y políticas encarcelando a defensores de derechos humanos, sindicalistas y políticos», como advierten sistemáticamente numerosas ONG.
Indica que éstas también denuncian «vulneración del derecho a un juicio justo y maltrato de prisioneros, así como vulneración de la libertad de expresión, asociación y manifestación, y maltrato hacia minorías, migrantes y personas con discapacidad».
Esta asociación de derechos humanos manifiesta que «la intolerancia religiosa se torna penal con los Baha’is, a los que el gobierno iraní niega libertad de religión y discrimina, como a otras minorías religiosas, incluidos los musulmanes sunitas».
También denuncia que «restringe las actividades culturales y políticas» entre las minorías étnicas azeríes, kurdas, árabes y baluchis del país.
‘DISCRIMINACIÓN’ DEL RÉGIMEN A LAS MUJERES IRANÍES
Movimiento contra la Intolerancia subraya que «las mujeres iraníes son discriminadas en cuestiones de estatus personal relacionadas con el matrimonio, el divorcio, la herencia y la custodia de los hijos».
Relata que «una mujer virgen necesita la aprobación de su tutor masculino para contraer matrimonio, independientemente de su edad», y que «no puede transmitir su
nacionalidad iraní a un cónyuge extranjero ni a sus hijos».
Añade que «las mujeres casadas no pueden obtener un pasaporte o viajar fuera del país sin el consentimiento escrito de sus esposos».
Asimismo, hace hincapié en que según el Código Civil iraní, el marido tiene el derecho de elegir el lugar de residencia y puede evitar que su mujer tenga ciertas ocupaciones si las considera contrarias a los “valores familiares”.
Movimiento contra la Intolerancia reclama al Congreso de los Diputados una condena explícita ante «la violación grave y sistemática de derechos humanos por el régimen de Irán», y pide la libertad de todos los detenidos por la represión de esta «dictadura teocrática».
Al hilo de la polémica prohibición protocalaria de que las diputadas saludasen a los hombres de la República Islámica, Ciudadanos también registró ayer tarde una iniciativa parlamentaria pidiendo al Ejecutivo que condene la presión sobre las mujeres en Irán «por algo tan sencillo como es que no tengan libertad para quitarse el velo».
«Creemos que es indispensable que España se posicione por los derechos humanos en todo el mundo», ha subrayado la portavoz de Exteriores del partido.