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lunes, 16 de octubre de 2017

Cinco formas de perpetuar el machismo en los libros de texto


Probablemente ya ha terminado de comprar o adquirir los libros de texto para este curso. Y puede que muchos sean ediciones nuevas en las que las editoriales han hecho un esfuerzo por ir incorporando retales de la coeducación o educación en igualdad. Una viñeta suprimida por aquí, un recuadro añadido por allá, alguna que otra científica o filósofa para evitar la sempiterna lista de figuras destacadas de las artes y las ciencias en las que solo aparecían señores de gesto adusto. Con o sin barba. Con o sin corbata. Pero siempre hombres.
Diez años después de que se aprobase la Ley de Igualdad, ni el Ministerio de Educación ni la mayoría de las comunidades autónomas parecen haberse tomado demasiado en serio la aplicación de una norma que debería haber obligado a las editoriales a modificar de manera sustancial los manuales con los que educamos a nuestros hijos. Una política de laissez-faire que hace que las editoriales incumplan de manera flagrante la ley sin que ello tenga más consecuencia que la perpetuación de estereotipos sexistas.
Una excepción es la Comunidad de Navarra, que este año ha puesto en marcha el programa Skolae que ha comenzado a implantar en 16 colegios de forma piloto, pero que espera hacerlo en los más de 500 centros educativos de la comunidad en los próximos tres años. "Es un programa que se desarrollará en todas las etapas educativas de 0 a 18 años y que tiene como fin desarrollar las competencias para vivir en igualdad. No hemos elaboramos libro ni creemos que sea importante, pero hemos desarrollado materiales y fichas de trabajo que cada docente podrá adaptar", afirma Pila Mayo, directora de Igualdad y Convivencia del Gobierno de Navarra. "Detectamos que la educación en igualdad se limitaba a la militancia y nos pusimos en serio el objetivo de cumplir con la ley". añade.

La mayoría de las expertas consideran que los resultados alcanzados son aún pobres y que en muchísimas ocasiones prima la mirada comercial por encima de la educativa. “Las editoriales y la Administración llevan más de diez años incumpliendo la ley”, sentencia la profesora Moreno.

"Si la igualdad no está en quienes mandan, en quienes hacen las normativas, en quienes contratan, en quienes son contratados, la igualdad no llega al los libros. La igualdad no es un quiste, es una forma de vivir, de estar en el mundo. Es una ideología de vida para hombres y para mujeres", añade Moreno.
Para constatar si de verdad ha habido cambios y cuán sustanciales son, les invitamos a revisar los libros de texto con ‘perspectiva de género’. Aquí tiene algunas pistas sobre cómo detectar el sexismo más o menos soterrado que sigue transmitiéndose a través de los manuales escolares:

 

1. El fenómeno de las ‘mujeres invisibles’

No están. Las mujeres y sus logros a menudo no figuran en los libros de texto. El recuento realizado por Moreno en uno de los libros de de literatura universal de 1º de Bachillerato utilizados en su colegio de Gijón arrojó que contenía 157 autores masculinos y tan sólo referenciaba a siete autoras que ocupaban en total 61 líneas de texto.

Según el trabajo de la investigadora López Navajas, las referencias a mujeres en los libros de texto de secundaria es de apenas el 7%, cifra que disminuye hasta el 5% o al 1% en materias como las ciencias o las tecnologías, respectivamente. "Las mujeres han hecho muchísimas cosas a lo largo de la historia a pesar de las dificultades, pero raramente han permanecido en los textos escritos",
La falta de referentes es asociado por muchas expertas a la baja elección de carreras científicas y técnicas por parte de las adolescentes.

2. Los estereotipos

Marian Moreno, que no utiliza libros de texto en sus clases, promueve que sus alumnos analicen libros de texto para despertar el pensamiento crítico y aprender a analizarlos con perspectiva de género. "No se trata de que no haya mujeres matemáticas. No va de eso. Lo que les pido a mis alumnos es que analicen los enunciados de los problemas de un libro de matemáticas de 3º de la ESO que se usa en mi instituto". 
El resultado fue que en los enunciados, las mujeres principalmente van de compras.  Junto a amas de casa, las mujeres son también, aunque en menor medida: viajeras, madres, vendedoras, azafatas, voluntarias y recibidoras de bombones. No hay una sola arquitecta, ingeniera o cantante de rock. "Las mujeres, según el libro, tenemos una acción dentro de la sociedad actual my pobre o incluso paupérrima. Tanto que todo lo que hacemos, o no lo cobramos o lo cobramos poco", comenta Moreno.
Por el contrario, los hombres son muy activos: son atletas, tenistas, montan en bicicleta, tienen profesiones como jardineros, camioneros, electricistas, granjeros, herreros, pintores, arquitectos, financieros, profesores, cocineros… Aportan muchísimo a la humanidad.
Aunque ha disminuido gracias a las presiones sociales, este tipo de visión estereotipada se dan en casi todas las asignaturas. 

3. El sexismo linguístico.

Se trata del uso discriminatorio del lenguaje por razón de sexo. El uso del masculino como genérico es, probablemente, el más común. Según Carmen Ruiz Repullo, investigadora y asesora en materia de género que asesora a Anaya en esta materia, "el lenguaje sexista oculta, excluye, subordina y desvaloriza".

Entre las formas que adopta este sexismo en el lenguaje, la experta destaca algunas figuras como el 'salto semántico' , que consiste en iniciar un discurso utilizando el género masculino como si se refiriese a ‘hombres y mujeres’ cuando en realidad solo se está refiriendo a varones. Un ejemplo tipo: “La característica fundamental de la cultura griega es el concepto de la libertad del hombre” (olvidando que la mujer en la Griega clásica no tenía derecho a voto).
Otra modalidad de sexismo lingüístico muy extendida consiste en considerar a la mujer como un ser pasivo: "a las mujeres les fue concedido el voto en 1931", en lugar de "las mujeres lograron el derecho al voto en 1931". La primera frase otorga a las mujeres un papel pasivo, desestimando su lucha por obtener este logro.

4. La información falsa o sesgada

La editorial Santillana tuvo que retirar un libro para alumnos de 4º de la ESO en el que se aseguraba que "Los movimientos feministas radicales defienden la confrontación entre los sexos” y “defienden el lesbianismo como la mejor opción sexual para las mujeres". Más de 10.000 firmas en la plataforma Change.org presionaron a la editorial.

Otro libro de Biología de 3º de la Eso, afirma que la heterosexualidad es la forma más saludable de sexualidad y que no es comparable a la homosexualidad en términos de salud, dejando abierta la puerta a entender que esta última no es saludable, aunque no se expliquen los motivos. El manual afirma, además que la heterosexualidad es el entorno más óptimo para la educación de los hijos. 

5. Imágenes que perpetúan roles

Aunque el lenguaje que se utilice sea inclusivo, el sexismo se perpetúan en muchas ocasiones a través de la imágenes que se escogen para ilustrar. 

Niños y hombres activos frente a niñas o mujeres en roles tradicionalmente femeninos, como madres, limpiadoras, amas de casa, etc. 

Las imágenes, sobre todo en los materiales escolares de las primeras etapas de la formación, cuando los escolares aún no leen, constituyen una poderosa arma con la que los niños y niñas  configuran su visión del mundo y el papel que juegan en él.

"Vamos bien, pero muy despacio", señala la profesora Marian Moreno. "La culpa no es de las editoriales, sino de la Administración, que no debería permitir que entrara en los colegios ningún material que no cumpla con la ley. Las editoriales tienen, en todo caso, una obligación ética y social que deberían cumplir".


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domingo, 17 de septiembre de 2017

Nuevo curso, nuevos libros y la familia heterosexual de siempre: “El resto estamos excluidas”

Cuando en clase de Pablo (nombre ficticio) abran el libro de Ciencias Sociales por el segundo tema para estudiar la familia se dará cuenta de que la suya no aparece en ningún lado. Una de las preguntas que le harán será cuál de las que aparecen en las fotografías que ilustran la parte introductoria del capítulo se parece más a su familia. Pero sus dos madres no están. Tampoco los dos padres de Tristán, que empieza 2º de Primaria este año.


“Cuando los abrimos vimos que el esquema se repetía en muchas asignaturas al hablar o ilustrar a una familia. En Sociales se trata el tema específicamente en tres o cuatro páginas desde un punto de vista heteropatriarcal en el que solo existen papá, mamá, hermanos, abuelos y tíos”, explica Celeste Carrasco, madre de Pablo y de otro niño de dos años junto a Paloma.

Las leyes educativas apenas contemplan la diversidad familiar de manera transversal en los contenidos. En el caso de la afectivo sexual, la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) nombra en su artículo 23 como objetivo de la Educación Secundaria Obligatoria “conocer y valorar la dimensión humana de la sexualidad en toda su diversidad”, algo que mantiene de la anterior ley educativa, la LOE, que además incluía en su preámbulo como fin de la educación “el reconocimiento de la diversidad afectivo-sexual”. El temario específico debía ser impartido a través de la asignatura Educación para la Ciudadanía, eliminada por el PP con la Lomce.

El tema de la presencia de familias inclusivas en libros de texto “está vinculado con las propias editoriales”, explica Noemí López, docente del colegio público Maestro Rodrigo, situado en el municipio madrileño de Aranjuez.
En su opinión, estas empresas –algunas de ellas pertenecientes a la Iglesia católica– “están inmersas en una dejadez que no es fortuita de mantener siempre un mismo canon familiar. No creo que sea algo de lo que no se den cuenta porque las editoriales cuidan mucho las imágenes y el alumnado más pequeño va a utilizarlas como anclas que usarán de recordatorio”, explica esta profesora. “Puede que no quieran arriesgarse a perder ventas porque es un negocio muy jugoso”, completa Celeste.

La homofobia sigue asentada en la sociedad y evidencia la diferencia que hay entre los derechos legales y los derechos reales, dice el delegado de Andalucía de la Asociación de Familias Homoparentales LGTB (Galehi).

La ausencia de las familias en los libros de texto es “un elemento más” de la falta de educación en diversidad, que puede hacer de cortafuegos con el acoso escolar LGTBIfóbico.Aunque no hay datos oficiales, los últimos disponibles recogidos en informes de la FELGTB apuntan a que un 57% del alumnado LGTBI ha sufrido algún tipo de violencia física o psicológica en el entorno educativo.

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