Mostrando entradas con la etiqueta teléfono móvil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta teléfono móvil. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de junio de 2020

El juez Calatayud: «La edad mínima para tener un móvil debe ser 14 años»


Así es Emilio Calatayud, como el Paquiro de la copla lorquiana –de embroque granadino–, un torero de cartel, un maestro que se ciñe las preguntas al cuerpo para poder despacharlas con un natural, con un desmayao, con una revolera o con una verónica florida, mirando al tendido, pero nunca jamás con una larga cambiada. El suyo es un lenguaje directo y pleno de verdad en el que prima la libertad como divisa. Así es Emilio Calatayud, el juez de Menores de Granada que ayer protagonizó una nueva sesión virtual del Aula de Cultura, con el patrocinio de Obra Social laCaixa y Fundación Vocento.
Emilio Calatayud no esconde nada: a preguntas directas responde con afiladas afirmaciones. Da igual por qué lado le acometa el burel, porque, como los grandes espadas, lo de menos es el viaje cuando uno se sabe dominador. Tan dominador como para aseverar que de esta pandemia los chavales van a salir peor y mejor al mismo tiempo: «La convivencia continua habrá descubierto cosas nuevas y buenas, pero también habrá hecho que aumente la conflictividad dentro de las familias, especialmente en la relación que mantienen los hijos con sus padres». Algunos de los cuales, quizá demasiados, cumplen punto por punto el decálogo para crear perfectos delincuentes. Un decálogo del que Calatayud no reclama paternidad ni propiedad intelectual, pero que aconseja poner en la nevera de cada domicilio en el que habite un menor.
«Ellos deben saber que también hay un 155, el del Código Civil, que les obliga a obedecer y respetar a sus padres, a contribuir en la medida de sus posibilidades al sostenimiento de la unidad familiar. Porque de los hijos, a pesar de lo que diga la ministra de Educación, los responsables son los padres. Eso es algo que un juez de Menores tiene muy claro».
Eso y que las nuevas tecnologías son una droga: «Yo soy fumador (aunque lo voy a dejar el 1 de junio) y cada mañana lo primero que hago es fumarme un cigarro. Si un chaval se levanta y lo primero que hace es mirar el móvil, entonces tiene un problema. Un móvil no debería estar en propiedad de un niño antes de los 14 años, porque a esa edad ya tiene que rendir cuentas ante la Justicia. Y los móviles son peligrosos, porque sirven para acosar, que es un delito, o para ser acosado. Educarles en eso es hacer chavales responsables, enseñarles que sus actos tienen consecuencias».
Y el juez Calatayud concluye: «Si los niños no crecen así, asumiendo sus responsabilidades, no podemos pretender que de mayores lo sean. Y no hay más que ver el tipo de personas que dirigen este país». Fue la suya una faena redonda.
Fuente y más información aquí

martes, 7 de enero de 2020

El Colegio de Psicología de Castilla y León advierte de que los móviles no son regalos «adecuados» para menores de 14

Tampoco aconsejan regalar a menores de 16 si el dispositivo cuenta con acceso a Internet

El Colegio de Psicología de Castilla y León advierte de que los móviles no son regalos «adecuados» para menores de 14

El Colegio de Psicología de Castilla y León (COPCYL) ha advertido a los padres de que un móvil no es un regalo de Navidad «adecuado» para niños menores de 14 años, ni de 16 si el dispositivo cuenta con acceso a Internet, y apelan al «sentido común» de sus progenitores.

«No solo los menores deben estar capacitados a la hora de utilizar el teléfono móvil, sino que también los padres deben ser conscientes de los problemas derivados del uso de las nuevas tecnologías», señala David Cortejoso, secretario del Copcyl y psicólogo experto en nuevas tecnologías.

Los peligros más habituales a los que se exponen los niños en Internet son el 'ciberbullying', que es el acoso o maltrato entre menores; el 'sexting', que consiste en el envío de imágenes o vídeos de carácter sexual; el 'grooming', o acoso sexual de un adulto a un menor haciéndose pasar por alguien de su misma edad; el contenido inapropiado como pornografía, violencia, retos peligrosos o juegos de azar y apuestas; y el robo de datos y hackeo de contraseñas de los servicios que utilicen.

«Ante estos peligros, los padres deben valorar la capacidad y madurez de sus hijos por encima de la edad a la hora de regalarles un móvil. Lo mejor es recurrir al sentido común», asegura Cortejoso.

Castilla y León, por encima de la media nacional

Los últimos datos sobre utilización de las nuevas tecnologías en menores del Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúan a los niños de Castilla y León de entre 10 y 15 años por encima de la media nacional en el uso de móviles, el 68% frente al 60% de media en España.

Ante estos datos, Cortejoso recuerda a las familias que los padres son responsables de lo que hacen sus hijos en la red hasta los 18 años: «Los progenitores tienen la obligación de conocer tanto la edad legal para acceder a las nuevas tecnologías como el funcionamiento de las apps o servicios que utilizarán sus hijos para educarles en un buen uso».

Los adultos son, de esta manera, los responsables de ofrecer a los menores «una adecuada educación digital», como indica el secretario del Copcyl, que recomienda «hablar con ellos de nuevas tecnologías», además de «mostrar interés por las cosas que les gustan».

El establecimiento de límites, horarios y consecuencias negativas y positivas por el cumplimiento o incumplimiento de esas normas es indispensable para que, tanto padres como hijos, realicen un uso «responsable» de los móviles.

«Los adultos deben dar un ejemplo adecuado en el uso de sus propios dispositivos tecnológicos», asegura Cortejoso.

Límites y 'netiqueta'

Las normas sobre la utilización de móviles u otros dispositivos tecnológicos deben, como indican los expertos, aplicarse a toda la familia y realizarse de forma consensuada.

En primer lugar, es indispensable fijar un tiempo máximo de uso diario y un horario específico dependiendo del día

«Tienen que establecerse situaciones en las que esté totalmente prohibido el uso de móviles, como por ejemplo, durante las comidas», señala David Cortejoso.

Cada red social o aplicación dispone de sus propias limitaciones, por lo que los padres tienen que revisar la edad legal o recomendada, si el contenido es adecuado para la edad del menor, y los peligros o las opciones de configuración, entre otras cosas. Las herramientas de control parental son necesarias a su vez, pero «siempre con el conocimiento de los hijos», matiza el secretario del Copcyl.

Por otra parte, al igual que existen normas de civismo en la vida real, los padres deben dar a conocer a sus hijos la 'netiqueta', un conjunto de reglas que regulan el comportamiento de los usuarios para comunicarse en la red.

Fuente y más información aquí

viernes, 3 de enero de 2020

Madrid prohibirá los móviles en el colegio a partir del curso 2020-2021

Madrid prohibirá los móviles en el colegio a partir del curso 2020-2021

Se acabó usar el móvil en los colegios de Madrid. La Comunidad de Madrid ha anunciado que a partir del curso lectivo 2020-2021 se prohibirán los teléfonos en los colegios públicos y concertados. El objetivo según explica Enrique Ossorio, consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, es el de "mejorar los resultados académicos y de combatir el ciberacoso y el bullying en los centros escolares", según describe El Mundo.
La decisión afectará a más de 800.000 alumnos de 1.700 colegios distintos. Los colegios privados seguirán pudiendo aplicar sus respectivas normas, pero en todos los centros educativos sostenidos con fondos públicos quedará prohibido el uso del teléfono en clase "siempre que no se utilicen con fines educativos".La tercera comunidad autónoma en prohibir los móviles en clase
Muchos colegios particularmente ya prohiben el uso del teléfono en clase, pero a partir del año que viene será una normativa comunitaria de obligado cumplimiento. La Comunidad de Madrid se une así a Galicia y Castilla-La Mancha, donde también está regulado su uso.
Por el momento, España no cuenta con una ley que defina su uso a nivel nacional. Al contrario de lo que ocurre en Francia desde el pasado año, donde la prohibición abarca a todos los colegios del país y los menores de 15 años, su aplicación será obligatoria en todas las etapas de enseñanza no universitaria salvo de cero a tres años. La ministra de Educación en funciones, Isabel Celaá, ya planteó el año pasado que el Gobierno se planteaba una prohibición similar a la de Francia .
Con la nueva normativa de Madrid, el uso del móvil quedará prohibido en todas las etapas de enseñanza desde los tres años hasta la educación universitaria. El consejero de educación explica que los docentes y la dirección del centro podrá retirar los móviles de los alumnos, que les será restituidos según la normativa de cada centro.
CasilleroCasillero utilizado en Francia para depositar los móviles durante las clases.
Esta prohibición se aplica en clase, pero dentro de su autonomía de gestión, "podrán limitar su uso en otros periodos, actividades y espacios de su competencia", como por ejemplo el recreo.
Sí estará permitido su uso cuando esté "expresamente previsto" y tenga "fines didácticos". Es decir, en aquellos casos donde el profesor considere que para impartir su clase sea necesario el móvil. La normativa también permitirá su uso por razones de salud o discapacidad.
Actualmente son los distintos centros docentes quienes establecen en sus propias normas de conducta el uso que puede hacerse del móvil. Para implantar esta nueva norma, la Comunidad de Madrid necesitará modificar el artículo 42 del Decreto 32/2019. Otro de los cambios anunciados es la obligatoriedad de entregar a la Policía o al Ministerio Fiscal los dispositivos de grabación cuando hayan sido empleados "para atentar contra la intimidad de las personas o su derecho a la propia imagen, pudiendo ser constitutivos de delito".
Según un estudio de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres realizado en 2015, permitir la entrada del teléfono móvil en clase no solo no es beneficioso sino que afecta de manera especial a los alumnos con bajo rendimiento.
Uso Del MovilUso del teléfono móvil según los Datos del INE.
Y es que los niños españoles están muy acostumbrados al uso del móvil, como determinan unos datos del INE que muestran que el 66% de los niños de entre 10 y 15 años tiene un teléfono móvil; cifras que aumentan hasta el 80% si nos fijamos en niños mayores de 13 años.
Fuente y más información aquí

martes, 3 de septiembre de 2019

El 42% de las chicas de 17 años son adictas al móvil en la región

Varios adolescentes, con sus teléfonos móviles. /Ramón Gómez
Varios adolescentes, con sus teléfonos móviles. / RAMÓN GÓMEZ

La dependencia del teléfono, que afecta al 21% de los menores de más de 13 años, multiplica por dos el mal estado de ánimo

Volvemos a por él con premura cuando se olvida en casa, el trabajo o en clase. Compramos con urgencia otro cuando se pierde o no funciona. No sabemos qué hacer cuando esperamos a alguien sin poder entretenernos con él. Y comprobamos reiteradamente cuando baja la frecuencia de los mensajes que está operativo. Es el teléfono móvil. Un servicio que regala facilidades y comodidades, información y acceso, comunicación. Útil sin duda; lo que hace difícil prescindir de él y, en ocasiones, hasta el punto de crear una auténtica dependencia.

Y si esto pasa entre la población general, adulta, ¿qué ocurre en plena etapa de desarrollo y maduración?, ¿en la de inseguridades y necesidades de compartir con los amigos cualquier experiencia?, ¿en la que el concepto de estar conectado supera a la necesidad de relajarse, leer un buen libro, charlas con los amigos o practicar deporte


Un equipo de pediatras de Castilla y León ha buscado respuestas y cuantificar sus efectos entre los adolescentes de la comunidad. Para empezar, un dato, el 98,7% de los adolescentes de entre 13 y 18 años de Castilla y León tienen un teléfono móvil con acceso a Internet o Smartphone, según la encuesta realizada a 3.343 jóvenes de Educación Secundaria y Bachillerato, de ambos sexos y de zonas rurales y urbanas de la autonomía. Y, la conclusión final de la investigación: El 21,1% de los menores, desde los 13 años, es adicto al móvil.

La pediatra Leonor Liquete, responsable de este estudio de la Universidad de Valladolid – '¿Cómo son los adolescentes adictos al móvil?'–, explica que «la adicción al móvil no ha sido reconocida ni definida, con unos criterios estándar, en la última versión de la guía internacional sobre trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (DSM-V). Así, que se ha clasificado dentro del grupo 'afecciones que requieren más estudios'».

No antes de los 14 años

Uno de los aspectos más preocupantes que detecta el trabajo se que estos adolescentes adictos al móvil llevan a cabo conductas de riesgo en relación con las nuevas tecnologías, contactan con extraños en la red, envían fotos comprometedoras suyas a extraños por la red..., entre tres y hasta seis veces más que el resto de los adolescentes. La práctica habitual de estas conductas de riesgo relacionadas con las nuevas tecnologías, los expone a sufrir, precozmente, sus consecuencias, como podría ser contactar con un adulto en la red cuyas intenciones. Los padres deberían tener en cuenta las recomendaciones de los expertos en el uso de las nuevas tecnologías. Las restricciones de uso nos indican que los jóvenes no deberían de tener móvil antes de los 14 años y ni tener datos (acceso a Internet o smartphone) antes de los 16 años.

Por ello, «en nuestro trabajo, el principal problema ha consistido en separar, por una parte, a los adolescentes que realizaban un uso excesivo del móvil y, por otra, a los que, además, presentaban las tres condiciones que definen una adicción como son el uso problemático, síntomas de abstinencia y problemas de tolerancia asociadas al uso del móvil».

El trabajo considera adolescentes adictos a los que, al menos, cumplen tres de criterios. En primer lugar, los menores que hacen un uso excesivo del teléfono y para ello se consideró como tal emplear el móvil –redes sociales y whatsapp– de forma mantenida más de dos horas y media al día y durante los últimos tres meses. Esta es una pauta que cumple el 53,8% de los adolescentes. En segundo lugar, la encuesta analiza la presencia del síndrome de abstinencia, es decir, cuando no poder disponer del móvil en todo momento provoca ansiedad o irritabilidad y esto afecta al 21,1% de los estudiantes. Por último, se valora el uso problemático y la tolerancia. En este punto se analizan las horas de dedicación a su teléfono móvil que invaden el tiempo dedicado a otras actividades como hacer los deberes al estar pendientes de la continua recepción de mensajes. El 21,5% de adolescentes reconocen tal dependencia. También se analiza la pérdida de horas de sueño diario por estar conectado. Un problema que afecta al 19,8% de estos niños y jóvenes.

Los tres criterios los cumple el citado 21,1%. Pero hay algún colectivo dentro del global especialmente preocupante, las chicas de 17 años elevan este porcentaje a un serio 42,1%. También se detecta que conforme bajan las horas de dedicación a su terminal, cuando hay adicción, aumenta en proporción la ansiedad y además estos menores tan dependientes de su móvil multiplican por 1,8 un estado de ánimo malo y tienen entre tres y seis veces más posibilidades de tener prácticas de riesgo en la red.

El 98,7% de los estudiantes de entre 13 y 18 años de la región tiene un celular

La investigación se enmarca en otro mucho más amplio de la doctora Liquete – 'Impulsividad, funcionalidad y dinámicas familiares en adolescentes de Castilla y León'–, dirigida por Luis Rodríguez Molinero y Manuel Marugán de Miguelsanz, premiada hasta en seis ocasiones por sociedades nacionales de pediatría de diferente índole.

Destaca Liquete que «una adicción es un problema de gran impacto social y emocional. Además, si se inicia en la adolescencia tiene mayores probabilidades de perpetuarse en la vida adulta. Por estas certidumbres, saber que, el 21,1% de nuestros adolescentes son adictos al móvil debería hacernos reflexionar sobre la necesidad de establecer limitaciones de edad en el uso del mismo». Insiste esta pediatra en que «el uso de las redes sociales y de otras aplicaciones están modificando la forma en la que nos comunicamos e interaccionamos con los demás. La adolescencia es una etapa clave de aprendizaje social y estas nuevas formas de interacción eliminan elementos esenciales de la comunicación humana como son el contacto y la autorregulación del comportamiento». Explica así que este último concepto es «la habilidad para modificar la conducta de acuerdo con las demandas cognitivas, emocionales y sociales que se presentan en situaciones específicas. Sentimos rabia, y la expresamos o no, según la situación y la reacción de la otra persona, eso es la autorregulación y no es innata sino que requiere aprendizaje».

Más de la mitad de los niños y jóvenes emplean en exceso el terminal

Es en la adolescencia cuando se desarrollan esas habilidades sociales y estrategias de control «que permitirán a las personas tener una red social de apoyo como los amigos o la pareja fuera de la familia. También se sufren las primeras experiencias de rechazo (me gusta esta chica, pero ella no se fija en mí...) y de autoafirmación en nuestros deseos (cuando rompes una relación de pareja por ejemplo) y todo se vive con una intensidad arrolladora– explica Liquete –los adolescentes necesitan sentir esas experiencias sociales cara a cara y afrontar las emociones que estas situaciones les causan».

Esta especialista analiza asimismo que los padres deben valorar si sus hijos deben o no tener móvil. A a la hora de decidir hay que considerar «el potencial efecto adictivo del móvil y de los usos que se pueden dar de él».

Repasa que son múltiples los estudios que relacionan el uso excesivo con un descenso del rendimiento escolar y con un bajo estado de ánimo en adolescentes.

De hecho, añade «las redes sociales y las aplicaciones están desarrolladas para forjar un deseo periódico de ser usadas, cada cinco minutos hay mensajes nuevos, 'likes'..., en definitiva, están creadas para liberar dopamina y ser placenteras. Nuestros adolescentes, cuando están tristes o aburridos, llenan la red de mensajes o de fotos buscando una respuesta de aprobación, un 'like', en definitiva, una descarga de dopamina... Y el último axioma, a favor de regular el uso de los teléfonos inteligentes en los adolescentes, surge, también, del análisis de las características de los menores adictos al móvil de nuestro estudio».

Los datos del estudio revelan una leve mayor incidencia entre las mujeres y en el caso de hijos de padres con estudios primarios y en paro. Asimismo, establece la media de edad del adicto en los 15 años. Entre estos niños y jóvenes dependientes de su terminal, la funcionalidad y la dinámica familiar y, en especial la comunicación con los padres, están muy afectadas y presentan un estado de ánimo negativo, referido como malo o muy malo, hasta 2,2 veces más que en el resto de los jóvenes.

Fuente y más información aquí

lunes, 1 de julio de 2019

¿Es el ‘sexting’ un riesgo para los adolescentes?

Un metaanálisis de 23 estudios con 42.000 menores de edad asocia esta práctica con mayor actividad sexual y algunos trastornos mentales

Uno de cada siete menores de 18 años (15%) ha enviado algún mensaje de este tipo y uno de cada cuatro (27%), lo ha recibido. PIXABAY

La Universidad de Calgary (Canadá) ha analizado los resultados de 23 estudios, en los que han participado casi 42.000 menores de 18 años, para responder a la cuestión de si existe alguna relación entre el sexting y conductas sexuales concretas y la salud mental.

El sexting consiste en producir y enviar contenidos (principalmente fotografías o vídeos) de tipo sexual o erótico de forma totalmente voluntaria y privada a otra persona, utilizando para ello el teléfono móvil u otro dispositivo tecnológico, según explica Laura Cuesta, profesora de Estrategia Digital y Social Media en la Universidad Camilo José Cela.

Según este metaanálisis, publicado en la revista JAMA Pedriatics, sí que existe una asociación entre hábitos sexuales específicos (como la falta del uso de anticonceptivos o la cantidad de actividad sexual practicada) y trastornos como la ansiedad y la depresión. Los adolescentes que sextean tienen 2,16 posibilidades más que el resto de no usar ningún método anticonceptivo, y 1,79 de padecer estas patologías, asegura el estudio. Además, también relaciona el sexting con beber alcohol  (3,78 posibilidades de más), el consumo de drogas (3,48 veces más riesgo) y de tabaco (2,66 más opciones de ser fumadores). Por otro lado, también plantean que existe correlación con el comportamiento delincuente, ya que figura con 2,50 puntos más de probabilidad.

En este trabajo, se explica que los más jóvenes pueden sextear con intenciones relativamente inofensivas. Sin embargo, en el caso de que esas intenciones no sean tan inofensivas, se puede producir una decepción emocional. El estudio insiste, en cualquier caso, en que la correlación no indica causalidad, es decir, que quien practica sexting no tiene necesariamente que incurrir en prácticas de riesgo.

La autora, Sheri Madigan, es psicóloga, y ya había participado en otro estudio sobre sexting, donde se concluyó que este hábito es una práctica cada vez más común entre los jóvenes: "El sexting se está convirtiendo en un componente normativo del comportamiento y desarrollo sexual de los adolescentes", explica la autora. Según sus datos, 1 de cada 7 menores de 18 años (15%) ha enviado algún mensaje de este tipo y 1 de cada 4 (27%), lo ha recibido.

Para Ricardo Fardiño, psicólogo clínico y uno de los autores de La lucha sexual de los adolescentes en la hipermodernidad, es habitual que si un adolescente "se siente rechazado por sus iguales, cuestionado de manera masiva o expuesto públicamente en aspectos de sí mismo que sienten como más frágiles" puedan aparecer trastornos de tipo ansioso-depresivo. 

Pero, ¿el sexting tiene riesgos importantes para los más jóvenes? Según el estudio, los adolescentes con menor edad pueden ser más susceptibles a los riesgos asociados con el sexting debido a su relativa inmadurez, en comparación con los adolescentes mayores. Además, Cuesta cree que siempre cabe la posibilidad de que cualquier contenido sea accesible para terceros por muchas razones (fallos técnicos, hackers, descuidos, extorsiones, acoso, chantaje, robo de terminal, spyware, troyanos, etcétera).

Para las familias que puedan estar preocupadas por cómo afrontar esta situación con los adolescentes, Cuesta cree que pese a que son ellos los que tienen más destreza tecnológica, no tienen ni la madurez ni la responsabilidad para tomar ciertas decisiones. “A mi hija le hablé de la Teoría de los 10. Antes de publicar una foto, tendría que pensar qué sentiría al ver esa foto a las 10 horas de verla publicada, luego, a los 10 días, después, a los 10 meses y, finalmente, a los 10 años. Si no se avergonzaba de ello, no habría problema”, aporta.

En cuanto a cómo deben actuar los propios adolescentes, Fardiño cree que lo más importante es proteger la intimidad: “Les diría que en la sexualidad es fundamental el autocuidado y el respeto por el otro. En este caso pasa porque no podemos hacer pública aquella imagen que nos ha llegado como una intimidad compartida. Eso es una agresión y podemos incurrir además en un delito”, zanja.

El estudio de Mendigan concluye con que será necesario continuar analizando el sexting y la asociación que se hace entre este intercambio de mensajes y la salud mental de los adolescentes.

Fuente y más información aquí

viernes, 15 de septiembre de 2017

Juez Calatayud: «Vigilar la intimidad de los menores puede ayudar a prevenir el terrorismo juvenil»



El juez de menores de Granada trata el tema de la intimidad de los menores en relación con los atentados de Cataluña en su blog en Ideal.es. y lanza una idea controvertida: 
"Los padres tienen que inspeccionar o supervisar la intimidad de los hijos menores de edad.(...) Alguna vez he utilizado la expresión violar la intimidad de nuestros hijos y hay quien se ha escandalizado. Así que hablemos de vigilar o supervisar lo que hacen en las redes sociales, en Internet…: deberíamos conocer las contraseñas de sus móviles, por ejemplo, y echar algún vistazo de vez cuando. O qué guardan en los cajones y en los bolsillos. O si han empezado a frecuentar nuevas compañías".

Más información AQUÍ 

jueves, 14 de septiembre de 2017

Proyecto Hombre Valladolid realiza un estudio sobre la incidencia de las nuevas tecnologías

"Solo uno de cada cinco menores vallisoletanos reconoce abusar del móvil"



El creciente uso de las tecnologías en la vida cotidiana ha aumentado el riesgo de convertirse en un adicto, por ejemplo en Proyecto Hombre se ha pasado de tratar a tres personas a dar terapia a 74 en lo que llevamos de año.

En una investigación propia de Proyecto Hombre de Valladolid en la misma ciudad, esta entidad dedicada al tratamiento de adicciones, ha preguntado a 1.156 alumnos y 107 familias por su hábitos tecnológicos y el 20 % de los menores reconoció abusar del dispositivo móvil y además el 75 % aceptó no ser conscientes de los riesgos asociados a Internet.

Además, los problemas como el ciberacoso o el envío de imágenes de tipo sexual -sexting- son ampliamente conocidos por los usuarios, ya que hasta el 80 % conoce algún caso de acoso online en su entorno, y el 30 % ha recibido imágenes sexuales de menores de la ciudad.

El perfil de este tipo de adictos a las tecnologías responde a un chico joven, de 16 años, estudiante y con problemas de comportamiento como las conductas compulsivas similares a las de adicciones a las drogas.

En opinión de la directora "se estigmatiza a los jóvenes por del uso abusivo de las tecnologías" pero en su opinión el problema radica en que son los adultos quienes compran de forma temprana un teléfono móvil sin controlar su uso: "los jóvenes se mueven en el mundo que los adultos preparan".

Entre los motivos de la adicción, las personas sienten que su vida es menos interesante que la de sus conocidos y siempre tienen la sensación de estar perdiéndose algo. Por otra parte, también perciben una obligación o necesidad de dejarse ver, compartir sus actividades diarias o informar a los demás sobre sus actividades y no siempre dando una imagen real.

Uno de problemas derivados del exceso de tecnologías y redes sociales recae en una mayor dificultad en las relaciones sociales del individuo que puede provocar aislamiento social o déficit en el desarrollo de habilidades interpersonal

Las alteraciones del comportamiento son otro de los principales síntomas de la falta de control sobre el comportamiento, que puede desarrollar el abandono de tareas escolares, apatía, agresividad, pasividad por el entorno, desorden de horarios, alteraciones del sueño o incluso conductas predelictivas.

El proceso de reconocimiento de un uso descontrolado de Internet sigue unas pautas similares a las de un adicto a las drogas

Más información AQUÍ