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viernes, 25 de diciembre de 2020

Prohibir los móviles en los colegios es una medida barata que puede reducir el acoso

 Dos investigadores valencianos vinculan la disminución de los casos de ‘bullying’ –entre un 12 % y un 18 %– en Galicia y Castilla-La Mancha con la prohibición impuesta hace más de cinco años

Pablo está en clase de Filosofía en el instituto. En el primer curso de Bachillerato, el joven madrileño escucha a la profesora hablar de Tales de Mileto, considerado uno de los siete sabios de Grecia, uno de los primeros filósofos, un pensador que rompió con el uso de la mitología y dijo que el agua es el primer principio de todas las cosas. Para Pablo, el principio de todas las cosas es el teléfono móvil que tiene en el bolsillo del abrigo. Las ventanas del aula están abiertas para mejorar la ventilación y frenar la extensión del coronavirus. En su centro escolar, en el centro de la ciudad, tienen como norma que el móvil no se usa en las clases, pero él lo mira de soslayo por si le ha llegado alguna notificación. Un poco más tarde, en el recreo, Daniela y Julia se van al cuarto de baño para echar un vistazo al TikTok o ver si hay movimiento en los grupos de WhatsApp. La Comunidad de Madrid prohibió este curso el móvil en los centros educativos. En Galicia y Castilla-La Mancha se impuso esta medida hace más de cinco años, y en el resto de comunidades manda el criterio de los centros escolares. Con prohibición o sin ella, los adolescentes siguen llevando al centro escolar sus smartphones, otra cosa es cómo, para qué y cuándo lo utilizan.

Ninguno de los chavales consultados por Levanta la cabeza comprende por qué les ha tocado una adolescencia tan extraña, donde no pueden ver apenas el rostro de sus amigos, ni ir a fiestas o visitar a sus familiares. Y encima están bajo sospecha por estar todo el día liados con el smartphone. La incertidumbre afecta a niños, jóvenes y adultos.

Saltan las alarmas

La pandemia, los sucesivos confinamientos y un curso académico anormal han transformado el uso de las tecnologías. Los teléfonos, tabletas y ordenadores forman parte de la existencia de los más jóvenes en grado máximo. Y las alarmas no dejan de saltar. Un abuso de las pantallas afecta al sueño, al rendimiento escolar, a las relaciones sociales, a la salud mental y física. Los neurocientíficos así lo afirman, los educadores se dan cuenta y los padres a veces no lo quieren ver.

Pilar Beneito y Óscar Vicente-Chirivella, investigadores de la Universidad de Valencia, son dos economistas preocupados por el sistema educativo. Entre los cometidos de los economistas también estar pensar cómo organizar mejor los recursos públicos para que sean más eficaces. Llevaban tiempo leyendo cuáles son los principales riesgos del abuso de las pantallas en los alumnos. Un día escucharon que Galicia y Castilla-La Mancha habían decidido prohibir el uso del móvil en los centros escolares entre finales de 2014 y principios de 2015. Decidieron este año analizar la situación y aplicar técnicas estadísticas econométricas para ver el efecto de esas prohibiciones. Conclusión: en comparación con el resto de comunidades autónomas y gracias a la prohibición, el acoso escolar en esas dos regiones ha disminuido y los resultados escolares han mejorado.

Se necesita un control

Esta causalidad entre prohibición de los teléfonos y disminución del bullying y aumento del rendimiento acaban de publicarla, como documento para discusión, en Eri-ces, el grupo de investigación en comportamiento económico y social de la Universidad de Valencia. ¿Debería, entonces, prohibirse el uso de teléfonos móviles en los colegios de toda España? ¿Acabaríamos de una vez por todas con las situaciones de acoso? ¿Mejoraría la nota y conocimientos de los alumnos?

No estamos apostando de una forma beligerante por la prohibición, pero sí decimos que se necesita un control de cómo se usan los menores las pantallas. Lo que defendemos es que si hay una prohibición legal en una comunidad autónoma, el profesorado tiene un respaldo legal. Muchos profesores se sentirán fuertes en el aula. No es lo mismo que yo les diga a los alumnos ‘no uséis el móvil’ que ‘os recuerdo que la normativa autonómica os impide usar el teléfono aquí”, explican a Levanta la cabeza los dos investigadores.

En España, Galicia (a comienzos de 2015), Castilla-La Mancha (a finales de 2014) y Madrid (este curso 2020-2021) prohíben usar el móvil en clase. En el resto de territorios autonómicos no existen regulaciones específicas y se confía en la autonomía y criterio de cada centro. La gran mayoría de profesores está no quiere móviles en aulas y patios escolares, salvo en aquellas situaciones donde sean imprescindibles como herramienta de aprendizaje. Francia aplicó está prohibición en 2018, cuatro estados de Australia desde el año pasado e Israel desde 2016. Es cierto que hay muchos estudios sobre las consecuencias de un uso irresponsable del móvil en el estado emocional, físico y mental de los niños y niñas, pero muy pocos que hayan evidenciado una relación de causalidad entre prohibición y casos de acosos o resultados académicos.

Para llegar a los resultados, Beneito y Vicente-Chirivella utilizaron la denominada técnica ‘diferencia-en-diferencia’: “Estamos acostumbrados a pensar en variables asociadas que crean una correlación, pero no una causalidad. En este caso necesitábamos información de todas las regiones antes y después de la prohibición decretada en Galicia y Castilla-La Mancha. Primero comparamos cómo de diferente era la evolución del acoso y el rendimiento escolar entre regiones antes, y si después esas diferencias habían experimentado cambios. Controlamos otras variables sobre efectos que pueden estar correlacionados y que pueden confundir esa relación causal: por ejemplo, nivel de renta, inversión en educación, porcentaje de adolescentes con móvil. Aunque todas las técnicas tienen sus puntos débiles, de esta forma podemos acercarnos más a la causalidad”, explica Pilar Beneito.

Las conclusiones han sido esclarecedoras: Después de la prohibición, hace cinco años, los datos de acoso escolar han disminuido entre un 12 y un 18 % en apenas tres años en las dos autonomías respecto a las otras regiones, “cosa que antes de la intervención, en 2015, no ocurría”. “Redujo notablemente la incidencia de acoso, en particular, entre los niños de 12 a 14 años y los adolescentes de 15 a 17 años”, relata su paper para discusión.

En cuanto a los resultados académicos –tomando los baremos del informe PISA de matemáticas y ciencias naturales–, el impacto en los estudiantes gallegos de 15 años está por encima de los 10 puntos en matemáticas y de 12 en ciencias. “Nos parecen cuantitativamente no desdeñables, dado que se evalúan apenas tres años desde la prohibición”, comentan los profesores. “Los chavales analizados han vivido bajo la prohibición durante casi toda su educación secundaria. Es un buen colectivo para mirar, en esas edades es donde el uso del móvil está más descontrolado. Son suficientemente mayores para que casi el 100 % use teléfono, pero no son tan mayores como para hacer una autogestión correcta del dispositivo”, asegura Vicente-Chirivella.

“La prohibición es barata”

Es cierto que incluso con prohibición, hay muchas excepciones a la norma, aunque los investigadores sostienen que el control ha sido mayor en las regiones con restricciones legales que en las demás. “Hemos subestimado el efecto potencial de la medida. Puede constituir una medida de política educativa ‘barata’ con resultados prometedores ¿Qué medida educativa genera una mejora así? ¿Cuál es el dinero que hay que gastarse para lograr esa disminución? La prohibición es barata”.

Aunque la prohibición no influya tanto en los resultados académicos como en rebajar las cifras de bullying, los profesores admiten que “solo con que corte el acoso escolar, ya es importantísimo. El acoso marca de por vida”.

Otra cosa es la educación digital que requieren los chicos y chicas de esas edades, sobre todo en casa. “Los padres de adolescentes saben que no se puede estudiar con el móvil al lado continuamente porque interrumpe la concentración en el estudio”, comenta Pilar. “Los padres parecen no saber los peligros del abuso de pantallas. Tiendes a pensar que el círculo que te rodea es la realidad, pero no es así. En mi círculo lo puedo tener claro pero luego me voy a un restaurante y veo que hay niños con 6 o 7 años enganchados al móvil mientras los padres comen tranquilamente. Eso es inconsciencia. Si supieran los efectos negativos, no lo harían”, explica Óscar.

Ampliar la muestra

Los dos investigadores quieren ir más lejos, descender al nivel del colegio para refinar aún más el estudio. “Nos encantaría tener datos nacionales de los resultados académicos de cada niño y su uso del móvil. Analizar los contenidos que ven, horas de uso, para qué lo utilizan”, reconocen. Igual que el uso correcto de los dispositivos móviles posiblemente mejore el aprendizaje y desarrollo académico, el debate sobre la utilización de los teléfonos como fuente de entretenimiento y de acoso dentro de los centros no se ha tratado de forma rigurosa ni a nivel político ni científico. “Los efectos potenciales de la regulación del uso del móvil en las escuelas sobre el acoso son inexistentes”, reconocen los investigadores.

La pena es que la ‘nueva normalidad’ (estados de alarma, confinamientos, etc.) ha tenido un efecto pernicioso: mal uso de las pantallas, menor control y más horas con el móvil.

Aquí tienes una guía familiar para reducir las horas de móvil.

Fuente y más información aquí

miércoles, 29 de julio de 2020

El colegio de Fuentecillas gana el certamen de cortometrajes contra el ciberbullying titulado "Ya Basta"

El colegio de Fuentecillas gana el certamen de cortometrajes sobre seguridad digital en el ámbito educativo de la Junta de Castilla y León con un vídeo sobre el acoso en las redes sociales.


Casi un 7% de los estudiantes españoles dice haber sufrido ciberacoso durante los últimos dos meses, una cifra que aumenta conforme los jóvenes entran en la adolescencia. El 42,6% de las chicas afirma haber sido víctima de algún tipo de violencia o acoso sexual online y el 75% de los jóvenes que sufre cyberbullying no lo cuenta.

Pero los datos no quedan ahí. Al menos dos estudiantes de cada clase sufren ciberacoso escolar en España y el 78% de los adolescentes que termina por suicidarse fue hostigado en la red, una intimidación que en muchos casos salta de la pantalla para llevarse a cabo en la vida real, implicando a uno de cada cinco niños en estos episodios.

Estas son las demoledoras cifras que aparecen en el vídeo Ya Basta con el que el colegio Fuentecillas ha ganado el concurso de cortometrajes del Plan de Seguridad y Confianza Digital en el ámbito educativo. «Estamos muy contentos», confirma César Santa Catalina, profesor e impulsor de la participación del centro en este proyecto de prevención del ciberacoso y promoción de la navegación segura que ha desarrollado la Junta de Castilla y León y que está dirigida principalmente a los nativos digitales, aquellos que han crecido con el progreso tecnológico, pero también a educadores y padres. 

El colegio de Fuentecillas fue el primer centro educativo de Burgos que implantó las Tablets y los dispositivos digitales en el aula. «Ahora los niños meten una Tablet en la mochila como el que mete un estuche. Grabar un vídeo es una actividad más de tantas otras que realizamos y los padres lo han normalizado», confiesa César.

El uso constante de internet les beneficia en las innumerables ventajas que conlleva pero es importante también concienciar a los menores de los peligros que puede desentrañar el mundo tecnológico y adentrarles en la seguridad y educación digital.

Juan Palacín, Mario Izquierdo, Marcos Cuesta, Eros Ubierna y Enzo Rodero, «los cinco de Fuentecilla» como se les denomina cariñosamente, lo saben y no es la primera vez que participan en este proyecto de la Junta de Castilla y León para fomentar el uso seguro, crítico y responsable de las tecnologías. El pasado año fueron seleccionados para representar a la provincia en el certamen autonómico con un vídeo en el que denunciaban la pederastia y aunque no ganaron su mayor premio fue la acogida del público. «Estaban tan emocionados que lo subieron a las redes sociales. Se viralizó y llegó a todos los grupos de Whatsapp. En Burgos lo vio mucha gente. Este año han sido más cautelosos de no colgarlo en la red porque en el concurso pedían que fuera un vídeo inédito pero aún así la acogida es tremenda y los chavales están encantados».

Son amigos y eso se ha notado a la hora de trabajar. Tienen entre 11 y 12 años pero su entrega y compromiso con el proyecto les ha llevado a sacar horas extras incluso de los recreos y a seguir dedicando tiempo en casa para grabar y perfeccionar su técnica. «Este año han sido totalmente autónomos, mi papel como profesor se ha ceñido a la supervisión y a que cumplieran con los requisitos del concurso. Grabarlo ha sido muy divertido para ellos pero además te das cuenta de cómo hacen el proceso de creación con los diálogos y la utilización de los programas de edición. Todo de manera muy profesional».

César Santa Catalina es además desde hace tres años maestro colaborador de Integración de las Tecnologías de la Información, Comunicación y Aprendizaje en los centros educativos y Estrategia Red XXI en Burgos y afirma que es un logro quedar seleccionado ya no una sino dos veces de toda la región, más aún cuando es una de las provincias que más participa activamente en este programa por número de colegios y vídeos que mandan al Área de Programas Educativos de la Diputación. «Estar dos años a ese nivel es un reconocimiento enorme a su trabajo, más allá del premio físico».

Un galardón que a día de hoy todavía no saben cuál es, ya que la entrega de premios, que se debió de realizar en el mes de mayo en la Jornada Autonómica TICyL en la Feria de Muestras de Valladolid, ha quedado pospuesta para su celebración en los próximos meses.

http://www.educatolerancia.com/concierciar-sobre-el-bullying-es-cosa-de-ninos

 

martes, 9 de junio de 2020

Ciberodio | «Los valores que la familia muestre serán los que sus hijos e hijas aprendan»


Justo antes de la pandemia, un grupo de la Universidad de Córdoba, la Universidad de Tampere (Finlandia) y la Universidad de Cambridge (Reino Unido) habían iniciado un estudio para analizar el ciberodio en la población adolescente y su potencial para promover ideas extremistas que, a su vez, se manifiestan en situaciones violentas, tanto físicas como psicológicas basadas en la discriminación.
El objetivo del proyecto, liderado por la profesora Izabela Zych y uno de los trabajos de investigación seleccionador por la Fundación Centro de Estudios Andaluces, es estudiar, entender y explicar las relaciones dinámicas que se establecen entre los comportamientos antisociales en línea y cara a cara en los adolescentes, teniendo en cuenta posibles factores de riesgo y de protección de ambos.
Centrado en Andalucía, el estudio es de carácter longitudinal, lo que, según el equipo investigador lo convierte en pionero. Se desarrollará durante dos años, con una doble recogida de datos (una vez por año), para tratar de entender las relaciones entre las complejas variables conductuales, explica una de las participantes, Inmaculada Marín-López, profesora del Departamento de Educación de la Universidad de Córdoba.
La profesora Inmaculada López-Marín.
«En el equipo de trabajo solemos realizar las recogidas de información presencialmente, para que la ejecución del proyecto sea lo más rigurosa posible. Planeamos retomarlo tan pronto como el alumnado regrese a las aulas», añade. La mayoría de los miembros del equipo de la Universidad de Córdoba que forman parte del estudio pertenecen al grupo de investigación LAECOVI – Laboratorio de Estudios sobre Convivencia y Prevención de la violencia.
¿Por qué decidieron emprender el estudio? 
La idea viene tomando forma en los últimos años y la doctora Izabela Zych, investigadora principal del mismo, consigue darle forma y ponerlo en marcha contando además con un equipo de investigación multidisciplinar e internacional. Es innegable la presencia e influencia de las tecnologías en nuestro día a día. Nos relacionamos a través de nuestros dispositivos móviles cada vez con mayor naturalidad, y son una parte más de nuestras vidas. En esa comunicación cibernética encontramos oportunidades (como el contacto instantáneo; o el hacer y mantener amistades online) y también riesgos (como pueden ser el cyberbullying o sufrir ataques de ciberodio). En nuestro equipo de investigación ya trabajamos en los factores protectores y de riesgo del cyberbullying. Y este proyecto surge como continuación de nuestro trabajo, últimamente centrado en la conducta antisocial adolescente tanto cara a cara como en línea, y en sus factores de protección y de riesgo. 
Consideramos importante profundizar en el ciberodio dado que diversos estudios están encontrando indicios sobre la relevancia de tal fenómeno en diferentes partes del mundo. Al protagonismo del uso de redes sociales e Internet se une el auge de ideas radicales que ponen en peligro la convivencia, la democracia y la paz. Y la difusión de ideas radicales, o incluso extremistas, es mucho más fácil y llega a muchísimas personas con un simple click en una tecla. En definitiva, nos interesa todo lo que pueda ayudarnos a mejorar la educación y la convivencia cara a cara y online y trabajamos en ello.
¿Se ocupa actualmente el sistema educativo de formar a ciudadanos y ciudadanas que respeten los derechos humanos?
Quiero creer que está tratando de ocuparse. Creo que no se le está prestando toda la atención que debería prestársele, pero confío en que estamos en el camino hacia el éxito en ese sentido. Desde la Universidad, en el campo educativo, tratamos de llevar a cabo tanto investigaciones como innovaciones cuya finalidad última es conseguir mejorar el sistema educativo y la educación de la ciudadanía del mañana. Por ejemplo, en nuestro equipo, entre los diversos factores de protección que estudiamos, están las competencias socioemocionales y morales; e indagamos en su papel para tratar de que se reconozca su importancia en la educación y que esto, más pronto que tarde, se traslade al trabajo en las aulas.
¿Y las familias? 
Las familias son un pilar clave. Son agentes transmisores de valores. Los valores que la familia muestre serán, muy posiblemente, los que sus hijos e hijas aprendan. Si transmiten valores positivos, como solidaridad, respeto o tolerancia, los hijos e hijas aprenderán eso valores positivos. Y si son valores negativos, como puedan ser aquellos de carácter extremista, misógino, xenófobo, racista y/u homófobo, hay mayor riesgo de que los hijos e hijas asuman dichos valores como propios y los reproduzcan sin cuestionárselos.
También es importante que la familia, de manera equilibrada y coherente, trate de supervisar la actividad de sus hijos e hijas para velar por su seguridad. Y ello incluye saber qué hacen cuando se relacionan cara a cara y también cuando lo hacen a través de redes sociales. Este puede ser un tema que suscite debate, pues es necesario que dicha supervisión se haga cuidadosamente y se centre en vigilar que se hace un uso seguro de Internet. Hay que evitar comportamientos extremos como puedan ser una excesiva desconfianza que pueda dejar a los y las menores completamente vulnerables, o excesiva vigilancia.
La familia, por tanto, debería ocuparse de educar, en este caso, en valores positivos y en un buen uso de Internet. Si se observan valores negativos en la familia, se deben ir corrigiendo y adoptando otros positivos; y si no se cuenta con la competencia digital o información necesarias para ejercer una vigilancia equilibrada y razonable, es posible formarse en ello. Como suele suceder, la educación es clave y la familia tiene un papel central en ella que no solamente no debe descuidar, sino que debería aprovechar al máximo.
Con el clima que estamos viviendo actualmente, ¿cómo se puede enfocar la educación en ese sentido?
Creo que en la situación complicada que estamos viviendo están aflorando aspectos de la educación que apenas se consideraban. Por ejemplo, en el aspecto socioemocional, estamos viviendo en primera persona cómo de importante es un simple abrazo, un “buenos días” cara a cara, una sonrisa, un ratito en compañía de quienes queremos. Podemos intentar imaginarnos cómo se sienten los más pequeños y los jóvenes; sus relaciones sociales de un día para otro se ven reducidas a llamadas o videollamadas (con suerte), y la esfera emocional se reduce a las personas con quienes viven o quizá a otros familiares y amigos, pero a través de una pantalla. 
«Hay que implementar, de una vez por todas, actuaciones que fomenten el desarrollo de competencias socioemocionales, morales y cívicas en las aulas»
La educación, de esta situación, debería salir trabajando mucho y muy bien en dos aspectos que considero esenciales. El primero, reforzar la educación pública, dotarla de recursos y darle el valor que amerita. Y el segundo, implementar, de una vez por todas, actuaciones que fomenten el desarrollo de competencias socioemocionales, morales y cívicas en las aulas; no relegarlo a ser un tema transversal que se trabaja en horas de tutoría cuando se tengan; no dejarlo en manos de la buena voluntad de los docentes que hacen hueco para trabajarlo, sino darles su espacio en el currículum educativo de todas las etapas.
¿Qué es lo más perjudicial para la educación que está causando, ha causado o causará la pandemia?
Los problemas de índole socioemocional que pueda acarrear esta dura situación y que seguramente ya están afectando al protagonista de la educación, el alumnado, y que seguirá afectándole si no se trabaja en ello adecuadamente. El alumnado está viviendo situaciones de estrés por la situación de incertidumbre que el estado actual nos provoca ya de por sí. A eso hay que añadirle que, en muchos casos, y dependiendo de la situación familiar y sus recursos disponibles, pueden estar perdiendo rutinas establecidas, no estar desarrollando correctamente sus competencias socioemocionales, entre otros aspectos, y todo ello dificulta la educación integral que el sistema educativo persigue.
¿Qué implicaciones tiene la educación online
La educación online tiene muchas ventajas, como puede ser el no estar limitada ni temporal ni espacialmente; podemos formarnos donde queramos y cuando queramos. También ofrece un entorno de trabajo colaborativo, puede adaptarse a las necesidades de cada alumno o alumna, ofrece multitud de recursos y herramientas digitales, puede resultar motivante y dejar espacio a la creatividadTambién cuenta la educación online con algunas desventajas, como la necesidad de disponer de medios tecnológicos adecuados, la dificultad para socializar durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, precisa de constancia y disciplina, y no siempre es de calidad.
La educación presencial también presenta ventajas y desventajas, por supuesto. La clave creo que está en qué tipo de educación resulta más adecuada según el tipo de alumnado al que irá dirigida. En Educación Infantil, una enseñanza online, para mí, es inconcebible; sin embargo, a nivel universitario, puede tener cabida, prueba de ello son las numerosas instituciones universitarias que trabajan a distancia.
¿Cree que se terminará imponiendo el modelo? 
El modelo ya está impuesto, como decía, en algunas universidades a distancia, cuyo funcionamiento, organización y validez no pueden cuestionarse. Sin embargo, considero que, en las etapas educativas preuniversitarias, incluso diría que también en la mayoría de titulaciones universitarias (en todas aquellas en las que la interacción humana vaya a formar parte de la profesión para la que se forma), es mejor optar por la educación presencial. La educación presencial ofrece retroalimentación de ideas, enseñanzas, aprendizajes, y todo en interacciones cara a cara que contribuyen a que lo vivamos y lo aprendamos mejor.
También ofrece espacio a los sentimientos y emociones: una mirada de nerviosismo compartida entre estudiantes ante una pregunta del profesor que contribuye a cohesionar el grupo, una sonrisa ante una solución correcta a una tarea que actúa como refuerzo positivo, las interacciones sociales en las que se desarrollan y pulen las competencias socioemocionales, morales y cívicas del alumnado. La educación presencial de calidad garantiza una educación integral, y en ello la naturaleza social del ser humano tiene bastante peso.
¿Tendrá una afectación especial sobre la escuela pública?
Es complicado saberlo a ciencia cierta. Lo que sí espero es que la escuela pública sepa afrontar este reto con fuerza, con valentía y con los recursos suficientes como para garantizar el derecho a una educación de calidad, gratuita, inclusiva y participativa. Si la escuela pública consigue transformar este enorme reto en una oportunidad para fortalecerse, aprender y poner en valor elementos esenciales como las competencias socioemocionales, morales y cívicas, entonces sí que consideraré que se habrá visto especial y positivamente afectada.
Puedes leer artículos de #LMantifascista aquí.

jueves, 4 de junio de 2020

Pasapalabra Acoso y Ciberacoso



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Desde Movimento contra la Intolerancia, os acercamos el Pasapalabra sobre Acoso y Ciberacoso. Esta actividad está enfocada a los cursos de la ESO. Es importante reconocer e identificar tanto el acoso escolar como el ciberacoso para poder proceder a frenarlo y tomar las medidas necesarias para que no se repita.

miércoles, 20 de mayo de 2020

DECÁLOGO POR LA CIBERCONVIVENCIA POSITIVA Y CONTRA EL CIBERBULLYING

Con motivo de la celebración el 2 de mayo de Día Mundial contra el Acoso Escolar, impulsado desde la sociedad civil en 2013, el INTEF (Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado) y PantallasAmigas promueven, en forma de decálogo, una serie de consejos para combatir el ciberacoso escolar.


Decalogo-por-la-ciberconvivencia-positiva-y-contra-el-ciberbullying
Decalogo-por-la-ciberconvivencia-positiva-y-contra-el-ciberbullying

El Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF) es la unidad del Ministerio de Educación y Formación Profesional responsable de la integración de las TIC y la Formación del Profesorado en las etapas educativas no universitarias. Se trata de un “espacio de encuentro para impulsar el cambio metodológico en las aulas, basado en el fomento de la colaboración escolar, la mejora de los espacios de aprendizaje, el desarrollo de habilidades para el s. XXI y de la competencia digital educativa”. Entre sus muchas funciones de formación, colaboración, y promoción de recursos y tecnología educativos, entre otras, el apoyo a la mejora del clima de convivencia escolar es un tema recurrente. Por su parte, PantallasAmigas considera que el ciberbullying es el reto más relevante para la infancia y la adolescencia conectada y por ello ha ocupado gran parte de su labor de sensibilización y prevención en sus más de 15 años de historia. Esta relevancia máxima viene dada por la gravedad de sus consecuencias, la probabilidad de que se manifieste y la dificultad para prevenirlo o pararlo. Es además un hecho que cada vez se manifiesta a edades más tempranas y que afecta con mayor prevalencia las adolescentes. Casos como el de Amanda Todd pusieron encima de las agendas públicas esta lacra.



DECÁLOGO POR LA CIBERCONVIVENCIA POSITIVA Y CONTRA EL CIBERBULLYING

1. Cuidado de los datos ajenos.
Los datos personales de las demás personas no te pertenecen. Evita usarlos o publicar fotografías sin permiso.

2. Discreción.
No reveles asuntos particulares de otras personas, aunque pienses que no les va a importar.

3. Respeto y prudencia.
Dirígete a las demás personas con mucho cuidado y respeto. Puede que no te entiendan bien o que tengan un mal día.

4. Visión global y creativa.
Cuida mucho las bromas en público. Aunque la persona implicada sepa que no es en serio otras lo pueden interpretar mal.

5. Observación y empatía.
Cuando entres en un lugar nuevo observa durante algunos días antes de actuar. Quizás no sea el sitio o la gente que pensabas.

6. Gestión positiva de emociones.
Si alguien te enfada, desconecta un rato. Puede tratarse de un malentendido o algo no intencionado.

7. Compromiso y sensibilidad.
Cuando veas que alguien comete una imprudencia, házselo saber de manera discreta.

8. Implicación activa y constructiva.
Si perteneces a una comunidad o red, participa y contribuye de forma positiva.

9. Tolerancia y participación.
Muestra respeto por las opiniones de las demás personas y manifiesta la tuya.

10. Solidaridad.
Si ves que alguien sufre trato injusto y abuso intenta ayudar evitando presuposiciones y conflictos.

Además, desde PantallasAmigas siempre se ha tenido una especial sensibilidad con las cuestiones relativas a la inclusión, la tolerancia y la diversidad, máxime cuando las personas pertenecientes a estos colectivos minoritarios son más frecuentemente victimizadas, muchas veces mediante ciberacoso.
  • Colaboración con Fundación Síndrome de Down Madrid y Plena Inclusión Madrid (antes FEAPS) que resultó en una animación adecuada a capacidades diversas.
  • Colaboración con la FELGTB para realizar una animación de sensibilización contra el ciberbullying LGTBfóbico.
  • Colaboración con la FELGTB y CCOO para sensibilizar contra el acoso escolar a la comunidad Trans resultando una animación “La historia de Pau”, una joven ‘trans’ y homosexual que explica con su testimonio la diferencia entre la orientación sexual y la identidad de género.
  • Campaña “10 pasos por la tolerancia en Internet” en colaboración con Twitter y Telefónica                                                                                                                                                                              Fuente y más información aquí

domingo, 17 de mayo de 2020

Díptico "No te calles, cuenta conmigo"



Entre la juventud LGBTI, el riesgo de sufrir bullying, o rechazo familiar, o de tener que dejar la escuela, es mayor que entre las demás personas jóvenes.

No te calles no estas sol@¡¡
En este díptico compartimos los contactos de asociaciones a los que puedes pedir ayuda
# StopLGBTIfobia


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sábado, 16 de mayo de 2020

Acoso escolar: cómo detectar si un niño sufre ‘cyberbullying’ en el confinamiento

En el Día Mundial contra el 'bullying', es fundamental que padres y profesores sepan cómo reaccionar ante él, aprovechando que muchos alumnos no volverán a clase hasta septiembre

Un niña mira su ordenador en casa.
Las crisis sanitaria, económica y social, y todas sus derivadas, en las que estamos inmersos nos tienen tan absortos, que, a veces, no nos detenemos a pensar en algunas realidades que se están colando en nuestras casas. Y nosotros, sin enterarnos. En este Día Internacional del Bullying, cabe señalar que el confinamiento puede hacernos creer que es un alivio para aquellos niños que sufren o han sufrido el peso del acoso escolar. Al estar cerrados los centros educativos, parece que esta lacra se esfuma, no hay enemigo con quien encontrarse, no hay que levantarse con el sufrimiento que implica saber que hay que acudir diariamente a la escuela, ese nido donde para quien lo padece crece el miedo. Los pensamos más liberados aún, con la medida anunciada por el Gobierno sobre cómo muchos alumnos no retornarán a las clases antes de septiembre. Ese tiempo que ganamos. Pero, efectivamente, el alivio es solo inicial.

Del acoso escolar al ciberbullying

Desde hace tiempo –concretamente desde que Internet irrumpió en nuestras vidas- el acoso escolar ha traspasado las fronteras del aula para colarse también en la Red y alcanzar a sus víctimas allá donde estén. Los niños que acosan a otros encontraron una nueva vía de hostigamiento para maltratar a través de las nuevas tecnologías. Es lo que conocemos como ciberbullying. Si consideramos que, desde que empezó el confinamiento, el uso de Internet había subido en un 72% a principios de abril, y que las vías de comunicación de los menores es justamente esa, podemos deducir que el acoso escolar no ha acabado. Y puede estar convirtiéndose en una tortura para muchos.
Lo cierto es que las nuevas tecnologías están permitiendo esa educación en remoto y que los niños, de mejor o peor manera, puedan superar el trimestre a través de TICS, clases virtuales, plataformas, WhatsApp -todos también canales de ciberbullying. “Hablamos todo el rato de las bondades de la tecnología como método pedagógico, pero nos olvidamos que a nadie le llaman ya la atención todas las horas que pasan los niños frente a las pantallas, una preocupación que antes del confinamiento era una constante. Pero también hay que pensar que el pasar más horas conectados a internet no solo ofrece más opciones al acosador, sino que la víctima puede estar más horas mirando lo que se ha escrito o difundido sobre él o ella”, dice Miguel del Nogal, psicólogo de la Asociación Española de Prevención del Acoso Escolar (AEPAE).

Ciberbullying durante la cuarentena

El acoso escolar y el ciberbullying no son realidades aisladas. De hecho, son un continuo que empieza en clase y acaba cuando el niño desconecta sus redes sociales. O más tarde porque el tormento a veces puede impedirles el sueño. “El ciberbullying es un canal más y la diferencia entre uno y otro es que las TICS y redes son medios masivos, que llegan en un solo click, a distancia, siendo más fácil para el acosador porque no hay una relación cara a cara. Además, puede actuar las 24 horas los siete días de la semana, de manera gratuita, sin filtros, sin administrador. Es un campo libre”, explica del Nogal. El ciberbullying se comporta igual antes y después del confinamiento, pero con matices. “Preocupan dos fenómenos: que aquellos niños que no sufrían acoso escolar, lo sufran ahora, y que el hostigamiento contra aquellos que ya eran víctimas de acoso escolar antes, se haya multiplicado ahora”.

Los perfiles de la víctima y el acosador

“El perfil de la víctima es amplio, porque puede ser cualquier niño o adolescente, que sea percibido como diferente, con rasgos tanto positivos como negativos”, explica Diana Díaz, directora de las líneas de ayuda de ANAR, Fundación de Ayuda de Niños y Adolescentes en Riesgo. “El acosador puede haber sido víctima de bullying, pero también estar expuesto a un entorno de violencia”. Pero, la característica principal es su falta de empatía y que entiende al otro como un instrumento. Y hay que añadir a un tercer grupo de actores: los observadores. “El acoso existe porque hay observadores que lo aplauden, y en este tiempo de confinamiento el público está presente desde la mañana hasta por la noche, y en tiempo real, en todas las redes”, explica el psicólogo.
Los niños acosadores conocen a sus víctimas. “Eligen a sus iguales y existe una intencionalidad. Van a esa persona, porque saben que pueden agredirla”, dice del Nogal. Para que haya ciberbullying, ambas partes “tienen que ser compañeros o alumnos del mismo centro escolar. Pertenecen a los mismos chats y foros digitales, y consiste en que uno va minimizando la importancia del otro, lo va rechazando, se burla, inventa motes y hasta amenazas. En muchos casos, la víctima acaba expulsada del grupo, lo que es una forma de aislarla y agredirla. El aislamiento presencial es muy visible, pero el telemático también está existiendo”, añade la experta de ANAR.
Esta ONG han reforzado durante la cuarentena su servicio de ayuda a través de su chat. “Hemos observado que la curva de la violencia contra los niños crece día a día durante el confinamiento”, comenta Díaz. Y, sin duda, una forma de violencia es el acoso escolar, cuyas consultas a través del chat, afortunadamente, “han bajado; hay una ligera tregua. No obstante, un 3,3% de las consultas siguen haciendo referencia al ciberbullying”. Quizá no parezca un porcentaje muy alto, pero con un solo niño que esté sometido a un tipo acoso, sea este presencial o telemático, ya es demasiado. “Por eso, no hay que bajar la guardia. Las tecnologías están siendo el escenario alternativo del acoso escolar, con todas sus posibles consecuencias: miedo permanente, ansiedad, baja autoestima, indefensión, depresión...".

Cómo detectar las señales

Cambios bruscos en el comportamiento y en el ánimo. Pueden estar mucho más melancólicos, retraídos, sobre todo, si nunca han sido así. O al contrario, se encuentran más nerviosos de lo normal.
Cuando se quedan alterados o tristes tras su conexión a Internet. Los padres debemos estar muy atentos a sus vías de comunicación. “Hay casos en que los padres han podido descubrir que su hijo sufría acoso, al investigar sus vías de comunicación”, cuenta Diana Díaz.
Estar muy atentos a sus redes y chats. Hay padres que han descubierto que su hijo sufría acoso escolar, al investigar sus vías de comunicación digitales, durante el confinamiento, cuando vieron a su hijo comportarse de manera inusual después de cerrar el ordenador.
Más aislados aún. Si van más a su habitación a encerrarse, no quieren contactar con sus amigos, no socializan...
Síntomas psicosomáticos. No están enfermos, pero se quejan de molestias, malestar y siempre les duele algo. O si adelgazan mucho, si tienen problema con la comida o el sueño; estos son indicadores.

Cómo reaccionar frente al ciberbullying

Abrir canales de comunicación. No es fácil que los niños que sufren de acoso lo comenten, ni siquiera a sus padres. En la medida que lo hagan, habrá luz para resolverlo, pero mientras tanto es importante fomentar la comunicación familiar. “Les da vergüenza y sienten culpa. De hecho, se ha observado que tardan entre dos a tres años, de media, en contárselo a los mayores”, sostiene del Nogal. “Existe una idea preconcebida de que lo van a resolver solos y hay una sensación de fracaso”, agrega Díaz.
Darle apoyo incondicional. Es fundamental que la víctima de un ciberbullying, sepa que sus padres siempre van a estar ahí, no importa lo que pase.
Identificar los cambios serenamente. Si se recoge con demasiada ansiedad, el niño se estresa y se retrae más por miedo a las represalias.
No hacer juicio. Dejarle claro que a cualquiera le puede pasar, que no es su culpa. Tampoco pedirle explicaciones de no haberlo dicho antes.
Involucrar a toda la comunidad educativa. Las medidas a partir de que el niño lo cuenta deben ser tomadas y aplicadas en conjunto por los padres, el centro educativo y el niño. Esto es importante para que el niño sienta que está participando de las soluciones.
Enseñar un uso responsable de las redes y TICS. Nadie está a salvo de un ciberbullying, pero evidentemente las posibilidades se reducen si educamos a nuestros hijos en el uso de las TICS, sin exponerse demasiado, manteniendo medidas de seguridad digital, etc.


LA CARA AMABLE DEL CONFINAMIENTO


Pero podemos darle la vuelta a la cuarentena y fijarnos en algunos aspectos que juegan a favor. Primero, que nuestra casa es un entorno seguro. Diana Díaz opina, además, que “es una oportunidad excelente para comunicarnos más tranquilamente. Tenemos más espacios en común, lo que puede generar buenos momentos para valorar la confianza con nosotros”.
Y añade que “ahora, en confinamiento, es cuando hay que prepararlos para que a la vuelta a clases. Los niños deben contar con las habilidades necesarias y suficientes para enfrentar emocionalmente a quien le haga daño. Ese es el fin que persigue también el campamento de verano que organiza AEPAE. Ahora es buen momento porque si las vacaciones suelen ser un parón del acoso escolar y la víctima se puede sentir algo más aliviada, ahora el centro educativo está activo y también puede intervenir.
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