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miércoles, 9 de octubre de 2024

7 de octubre. Una Masacre que nunca se debe olvidar

Pese a los esfuerzos del régimen teocrático de Irán, del islamismo yihadista, de ese izquierdismo antisemita mundial y del lobby en medios que apoya, primero ocultar la masacre terrorista de Hamas del 7 de octubre que desencadenó la guerra y después falsear la realidad invirtiendo la situación para situar a Israel en el exclusivo origen de la actual confrontación, la realidad de los hechos se impone.

Hemos conocido el alcance y naturaleza del mayor pogromo antisemita desde el Holocausto, la más bárbara, cruel y extensa acción criminal alentada por el odio antisemita a gentes que residían pacíficamente en Israel.  No fue un ataque terrorista, fue una masacre contra un festival de Paz con 393 asesinados y decenas de heridos; masacraron kibutz del sur de Israel  con personas pacíficas que daban trabajo a gazatíes, asesinaron a 1200 seres humanos, entre ellas decenas de extranjeros, muchos iberoamericanos (argentinos, chileno, norteamericanos, españoles, colombianos) y de otros países; secuestraron a 251 ciudadanos de los que solo volvieron 116 y 101 aún permanecen secuestrados, no se sabe si vivos o muertos.

Degollaron, cortaron senos y brazos, piernas, despedazaron cuerpos, violaron a mujeres, mataron a bebes y ancianos, los quemaron, cometieron monstruosidades sin límites, todo lo que pudieron frente a la pequeña resistencia que apostaba por la huida; no había ejército porque nadie esperaba tal crimen de lesa humanidad, hoy glorificado por quienes lo consideran un acto de “Resistencia”. Pero hay más de 200,000 imágenes que lo atestiguan, la mayoría de los propios terroristas de Hamas que las publicaron  vanagloriándose de su inhumanidad al  asesinar judíos. Y hay más de 200 testimonios de sobrevivientes. Esa es una verdad que por mucha propaganda antisemita que se difunda, no se podrá ocultar.

La catástrofe de ese mismo día donde participaron más de 3000 salvajes sedientos de sangre con lanzamiento de varios miles de cohetes fue acompañada de un ataque de Hezbollah en el Norte de Israel con drones y misiles al día siguiente, desde día 8, que ha continuado hasta hoy. Son 9500 los artefactos que ha lanzado, matando a niños drusos en Israel, a vecinos y provocando un desplazamiento de más de 60.000 personas. Y también fue acompañada el mismo día la masacre por convocatorias en diversas ciudades occidentales contra el “genocidio” del pueblo palestino, cuando el ejército  no realizaba más labor que recoger muertos y heridos, evaluar lo sucedido y prepararse a una intervención que tardo 12 días en llegar, mientras los amigos de los terroristas festejaban la masacre. La sincronización de las acciones debemos situarla en el pensamiento.

Declarada la guerra contra Hamas que seguía lanzando cohetes desde emplazamientos donde se utilizaban “escudos humanos” gazatíes, comenzó la campaña de mentiras, desinformación y odio antisemita jamás vista. Cohetes de Hamas defectuosos que mataban a los propios palestinos y se acusaba a Israel, avisos de evacuación a población gazatí mediante llamadas y pasquines que no se realizaban por amenazas de Hamas y asesinatos a los propios palestinos que no obedecían a la organización terrorista; el control por Hamas de la ayuda humanitaria, su infiltración en la UNRWA incluida gente que participo en el ataque. Todo dió igual, la orquestación de la campaña antiisraelí estaba en marcha a nivel mundial, estamos ante el antisemitismo global.

Tras la guerra en Gaza llegó el Líbano con Hezbollah. Una guerra que nadie deseaba, salvo Irán y sus organizaciones satélites que construyeron un anillo de fuego atacando Israel por 7 frentes; a los mencionados se unieron los houties del Yemen, las milicias chiíes de Irak y Siria y el yihadismo en Cisjordania. Un pulpo iraní con muchos brazos y llegó el terrorismo en occidente. Un episodio tapa otro, pero siempre la misma propaganda que contrasta con la no implicación en la contienda de países árabes como Jordania, Egipto, Arabia, Marruecos y sobre todo con su separación de la estrategia iraní de romper los acuerdos de Abraham por la paz y seguridad en la región, algunos incluso ayudando a Israel a neutralizar misiles en los ataques iraníes.

Sin embargo, la fabricación de mentiras es continua y cumple una labor estratégica. Desde unas cifras no verificada de muertos en Gaza cuya única fuente es Hamas que se repite sabiendo su no veracidad, hasta el mantra  falsario del “genocidio” en contraste con corredores humanitarios y vacunación,  o de la “matanza indiscriminada de civiles”, cuando es imposible encontrar una confrontación bélica con más alto nivel de selección de objetivos,  sean hacia los túneles financiados y construidos con cientos de kilómetros o  sea preavisando para evitar dañar a escudos humanos colocados en lanzaderas, algo considerado crimen de guerra, como también lo son cada cohete lanzado a población civil por Hamas, por Hezbollah y por el entramado iraní, con independencia de que  lleguen a su objetivo o no,  por ser neutralizados por la eficaz defensa israelí.  La propaganda antisemita siempre sigue su camino.

Otros eslóganes expandidos por el yihadismo con la complicidad de sus asociados en occidente, son aquellos como “Desde el Rio hasta el mar, Palestina vencerá”, eslogan de exterminio creado por las organizaciones terroristas que en sus cartas fundacionales muestra su vocación de origen genocida por querer eliminar a Israel y que sus partidarios occidentales justifican por un supuesto colonialismo que niega el reconocimiento del derecho a su existencia desde 1948 por la ONU. Una institución hoy y sus agencias, con marcado sesgo antiisraelí. Al igual que solicitar unilaterales “embargos de armas” a Israel, pero no a Irán y a sus proxys terroristas, o sea impedir el derecho de autodefensa.  Esto no es un sincero discurso pacifista. Y si es propio de la enfermedad del odio antisemita.

Solidaridad con el pueblo palestino claro, porque sufre la opresión de las propias organizaciones islamistas contrarias a su libertad, y siempre pero no acosta de mentir sobre la realidad. La izquierda antisemita e identitaria dice que hay apartheid racista, pero en ningún país de la región se respetan más derechos a la población de árabe, el 21%, que en la democracia liberal de Israel. Y sino que pregunten a las mujeres y su sufrimiento de lapidación por negarse a llevar el velo o a los homosexuales que Irán cuelga en grúas durante partidos de futbol.

Las mentiras son continuas, favorecen el discurso de odio y los crímenes terroristas antisemitas a nivel mundial, aunque estos comenzaron con anterioridad como lo demostró la barbarie en la AMIA en Buenos Aires, en Bataclan en París o en Atocha en Madrid, entre muchos otros. Y muy graves las justificaciones de la presencia de estos grupos en diferentes países de América Latina, así como el apoyo publico de autocracias y dictaduras, con Nicolas Maduro a la cabeza, como Rusia Turquía, Sudáfrica, además de Venezuela.

La Paz en libertad y seguridad es posible pero siempre con la liberación de rehenes, si Hamas depone las armas, si se retira de la frontera norte Hezbollah y se respeta el retorno a sus casas de los desplazados israelíes. Ese sería el camino para el final de la confrontación bélica. Pero no con la eliminación de Israel. Y a reconstruir Gaza como se hizo en Europa, pero sin amenazas y menos la nuclear, como lanza el régimen de los ayatolas. Nos duele el sufrimiento de los pueblos israelíes y palestino, pero los responsables directos del horror son las organizaciones del terrorismo yihadista y todos los que mueven este escenario de dolor.

Mientras tanto, hay que preservar la memoria, en el dolor y con resilencia, con las víctimas, contra la cultura de la muerte y de la violencia pero sobre todo con esperanza porque el horror no tiene futuro. El 7 de octubre se cometió una masacre que, al igual que el Holocausto, nunca se debe olvidar.

Esteban Ibarra

Presidente de Movimiento contra la Intolerancia

 


 

lunes, 11 de marzo de 2024

Un 8M que olvidó la masacre de Hamas: asesinatos, violaciones y secuestros de mujeres israelíes


La violencia contra la mujer transciende fronteras, no conoce su inexistencia en cualquier parte del mundo y  la lucha contra esta barbarie es la causa más justa de la humanidad que nunca debe permanecer en el olvido o silencio.

Este Día Internacional del 8 de marzo recuerda a las 129 obreras textiles de la fábrica Cotton de Nueva York, valientes mujeres que fallecieron en 1857 a consecuencia de un incendio mientras hacían huelga para mejorar sus condiciones laborales.

Mujeres que abrieron un nuevo camino, junto a Clara Zetkin, mujer judía y líder del feminismo, convirtiendo el 8 de marzo en un día para todas las mujeres del mundo, sin distinción de procedencia, raza, religión, orientación sexual o condición humana.

OLVIDO INSOLIDARIO

Pero este 8 de marzo del 2024 en España, en la lucha imprescindible  por la liberación, la igualdad y contra la violencia hacia la mujer, hubo un imperdonable olvido insolidario.

Ni una palabra se dijo por  el feminismo “oficial”, de las instituciones y organizaciones, hacia las cientos de mujeres israelíes, judías y no judías, que fueron asesinadas, mutiladas, violadas y secuestradas el pasado 7 de octubre del 2023.

La violencia del 7 de octubre fue hacia muchas personas, con 1200 asesinados y más de 6,000 heridos, y cientos de miles asediados por los 5500 cohetes que en un par de días lanzó Hamas junto a 3.000 terroristas que atacaron por tierra, mar y aire, cometiendo un crimen de lesa humanidad.

Un crimen organizado mediante una acción súbita, sorpresiva, generalizada y provocadora  contra la población en Israel que buscaba el mayor impacto de dolor y conmoción y que rompía un escenario donde no había guerra para de manera sádica y brutal declararla.

UNA GUERRA QUE NADIE QUERÍA, SALVO HAMÁS

Una guerra que nadie quería salvo Hamas, organización cuya Carta Fundacional tiene objetivos genocidas y cuyas acciones han venido apuntando en esa dirección desde su creación.

Pero en ese contexto de masacre hubo una violencia específica terrorista, misógina y antisemita, destinada a hacer el máximo daño posible  y dirigida especialmente hacia las mujeres, se cebó en el Festival Musical por la Paz que se celebraba en ese día y contra los “kibutzim”, micro-comunas famIliares que albergan lo mejor del pacifismo en Israel.

Fue una masacre sádica, misógina y antisemita que mantiene su desafío con el secuestro de 19 mujeres y niñas que Hamas aún mantiene como rehenes en Gaza.

Se perpetró uno de los peores crímenes sexuales en la historia moderna de la humanidad. Y todos deberían de estar de acuerdo en denunciar la violencia misógina y brutal contra las mujeres cometida durante la masacre terrorista antisemita de Hamas con independencia de la posición que cada cual adopte en el conflicto  Israel-Palestina.

DOS CARTAS FRENTE A QUIENES GUARDARON SILENCIO, NO CONDENARON O NO RECORDARON

“Mi deber es hablar, no quiero ser cómplice”, escribió Emile Zola, hace mas de un siglo en el diario republicano francés L’Aurore, en su carta por el caso de  antisemitismo contra Dreyfus, un acto de valentía del que surgió la figura del intelectual comprometido.

Ahora, dos Cartas suscritas por mujeres, una  de organizaciones diversas dirigida al movimiento feminista y otra de 500 mujeres judías dirigida a la Ministra de Igualdad, evocan a Zola, acusan a quienes guardaron silencio y no condenaron.

Les pidieron solidaridad y memoria para las mujeres israelíes, y no lo consiguieron.

La primera Carta de más de 40 organizaciones, titulada “Un 8 de Marzo en retroceso”,  inicia una campaña de solidaridad con las mujeres víctimas de la citada atrocidad perpetrada por Hamas. Significaba la quiebra ética que supone este silencio y desmemoria reciente, sumida bajo cálculos políticos.

Y señalaba: “Además del dolor de la barbarie en sí, duele y enoja enormemente el silencio de las organizaciones feministas ante estos hechos. Silencio premeditado que va desde las organizaciones internacionales como United Nations Women (ONU Mujeres), la ONU o la Cruz Roja, hasta el de los gobiernos y personas en posiciones de poder y liderazgo social y, lo que crea más dolor y extrañeza de los colectivos feministas, que lejos de defender los derechos de todas mujeres, han decidido callar y convertirse en feministas selectivas”.

También hablaron del silencio mediático al que añaden desinformación sobre estos hechos que recientemente acaba de  reconocer el equipo de la ONU de la representante especial sobre violencia sexual en conflictos, Pramila Patten, obteniendo en su visita de 17 días a Israel información clara y convincente sobre el sufrimiento por distintas formas de violencia sexual.

En su carta-denuncia las organizaciones  denunciaron: “Callaron también la mayoría de los medios de comunicación, muchos dedicados a tratar temas de mujeres que, por no perder seguidores o entrar en conflicto, han decidido NO levantar la voz ante lo injustificable. Un silencio ensordecedor en el que la violencia sexual no se señala, porque ha sucedido en y contra Israel.”

No hay contexto que valga para excusarlo y  el testimonio de toda mujer debe ser tenido en cuenta y ser valorado sin dejarse arrastrar por los prejuicios, como afirman las organizaciones de la Carta, sin dudar de los testimonios de las mujeres violadas y torturadas, de las evidencias de los forenses que recogieron en los cuerpos o de las partes que sobraban de los cuerpos desmembrados pese a verlo en los videos de mujeres secuestradas, “con los pantalones chorreando de sangre, los vídeos de mujeres con cuerpos desmembrados, violadas, arrastradas por las calles para que los palestinos las vieran y escupieran mientras eran llevadas como trofeos de guerra”.

Sin olvidar a las mujeres  secuestradas que llevan más de cinco meses ante lo que feminismo “oficial” guardó silencio pese a seguir “siendo violadas en cautiverio, sin olvidar a los hombres secuestrados, que también están sufriendo violaciones”.

La Carta suscrita  por las mujeres de organizaciones humanistas, concluía: Nadie en Israel deseaba esta guerra que, como todas, solo causa sufrimientos terribles a todas las partes en conflicto. No podemos ni queremos menospreciar el dolor de los ciudadanos gazatíes pero no debemos olvidar que fue Hamas quien inició el conflicto armado, ese fatídico 7 de octubre, para después escudarse cobardemente detrás de su propia población civil, a la que toma como escudo humano”.

ARTA A LA MINISTRA DE IGUALDAD DE 500 MUJERES JUDÍAS

Días después, 500 mujeres judías difundían una Carta abierta dirigida  a la Ministra de Igualdad del Gobierno de España, Ana Redondo, y a las asociaciones de mujeres; a organizaciones feministas y hombres justos (sic).

En esta Carta abierta se, incluía alguna fotografía que evidencia que las mujeres israelíes fueron brutalmente violadas, sus genitales mutilados con clavos antes de recibir un tiro final en la cabeza. Sus pechos fueron cortados y llevados de trofeo a Gaza donde la población civil recibió a los terroristas con clamor y alegría”.

Las mujeres judías en la Carta a la Ministra, recordaban lo que parece haberse olvidado: “Seguramente habréis visto por los medios de comunicación el cuerpo desnudo y sin vida de Shani Louk, 22 años, tirada en la parte trasera de un 4×4 como muñeca de trapo, y escupida por los habitantes de Gaza, hasta por jóvenes adolescentes. Luego fue confirmado que la decapitaron. (…) Naamá Levy, 19 años, activista por la paz, y cuya última noticia que tenemos de ella es un vídeo dónde se ve que un terrorista de Hamas la saca de un maletero y ella está con sus pantalones ensangrentados en la entrepierna. Tenemos aun a 134 secuestrados israelíes en Gaza, cuyas mujeres siguen siendo violadas y maltratadas, algunas siendo muy jóvenes como Karina Ariev, Liri Albag, Agam Berger o Daniela Gilboa, todas de 18-19 años con riesgo de que ya estén embarazadas de sus violadores”.

En la Carta reprochan que ante la gravedad de los hechos, el silencio era inadmisible e indignante y que “no habían visto por parte del Gobierno español, especialmente de las ministras, ningún mensaje específico de apoyo a estas mujeres, que son tan féminas como la que más. No se ha alzado la voz de ninguna organización feminista manifestando la repulsa por lo sucedido, ni un solo mensaje de condena a los agresores, ninguna señal de apoyo para ellas y sus hijos, víctimas de violencia vicaria, ningún signo de piedad, sólo silencio. ¿Por qué? ¿Acaso las mujeres israelíes no cuentan como mujeres? ¿No se supone que la lucha para los derechos de la mujer es para TODAS?».

EL OSTRACISMO, SILENCIO, DESMEMORIA, O INDIFERENCIA HACIA LAS MUJERES ISRAELÍES ES INMORAL

Las mujeres masacradas en Israel, sean judías o no, sufrieron un sadismo criminal no conocido en la historia moderna, y resulta moralmente indecente  que, por motivos político-ideológicos, existan gentes que quieren enviar a las víctimas al ostracismo.

O sea odio misógino, antisemita y revictimización generalizada sostenida por la condena a la desmemoria y silencio insolidario; un recuerdo que nadie podrá borrar por los hechos acaecidos, como nadie pudo borrar, aunque lo intentaron, la memoria del Holocausto.

Hay que insistir que las violaciones y en muchos casos, durante la misma o con posterioridad, mutiladas y asesinadas, no solo es un arma sino la expresión de la guerra de Hamas.

Se busca humillar y destruir a la mujer,  también a los familiares conscientes de la agresión y al conjunto de la sociedad a la que envían un brutal mensaje porque han sido públicas, realizadas en grupo y  difundidas masivamente.

La violación no es resistencia. La violación no es una lucha por la libertad. Es un crimen de odio misógino brutal y no digamos los asesinatos que lo acompañaron. La causa feminista en profundamente contraria a Hamas.

El silencio en la no respuesta específica a estas atrocidades del 7 de octubre es inaceptable y en si mismo ha de ser interpretado  como una conducta antisemita. La verdadera solidaridad feminista trasciende la política, la nacionalidad,  la religión o cualquier otra condición humana.

No hay nada feminista en glorificar a los terroristas que cometen actos atroces contra las mujeres y debemos unirnos para condenar tal barbarie. No permitamos que el odio silencie nuestra humanidad.

Todos debemos recordar y estar junto a las víctimas, y no se nos olvidará el indignante silencio de quienes no lo denunciaron, de quienes lo minimizaron porque con esa conducta justificaron o banalizaron el dolor irreparable de las víctimas y facilitaron  el camino a quienes intentan sepultar su memoria buscando hacernos perder nuestra humanidad.

Hemos escuchado la indiferencia ruidosa porque  solo concierne a judíos o porque es una cuestión de Israel, lo que nos recuerda el poema del pastor protestante Martin Niemoller, erróneamente atribuido a Bertol Brecht, que expresó aquello de “primero vinieron (…) cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, ya que no era judío, cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”.

No hace falta ser judío para luchar contra el antisemitismo, ni mujer para luchar contra la misoginia y el machismo, ni negro para combatir el racismo, ni homosexual para combatir la homofobia.

Solo hace falta defender la dignidad humana y sus derechos inalienables derivados de su valor como persona.

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martes, 16 de enero de 2024

Informe Raxen 88. Terrorismo Antisemita Global

Hace un tiempo por los años 40, durante el Holocausto, el Gran Muftí de Jerusalem Amin al Husseini sostuvo varias reuniones con altos líderes nazis, y ademas de promover el islamismo y el nacionalismo árabe contra el sionismo y el futuro Estado de Israel, pidió a Hitler que acabara con los judíos porque su expulsión supondría el desplazamiento a Palestina. Más recientemente, el comandante militar de Hamas, el grupo terrorista que gobierna Gaza afirmó “Esto no se trata de tierra, No solo Palestina. La totalidad del planeta Tierra quedará bajo nuestro dominio, no habrá más judíos, ni cristianos traicioneros”. Aviso a navegantes y solo hay que leer la Carta Fundacional de Hamas para observar su matriz nazi.
El brutal ataque terrorista de Hamas contra la población israelí, mayoritariamente civil, mediante una acción sorpresiva, súbita y generalizada, con el lanzamiento de 5.000 misiles y con incursión de comandos, ha supuesto una matanza de muchos centenares de personas y varios miles de heridos, a la que suman secuestros de civiles, incluidos menores, mujeres ancianos y militares en poder de la Yihad Islámica en una acción que no tiene precedentes. Tan solo la matanza en el concierto de música electrónica cerca del kibutz Reim, colectividad agraria en pleno desierto del Neguev, se acerca a 300 asesinados con centenares de heridos.

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