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sábado, 30 de mayo de 2020

Aumenta el ciberacoso: los adolescentes sufren 'bullying' desde casa





Con los colegios cerrados, las consultas en las líneas de ayuda de la fundación ANAR por acoso escolar presencial han desaparecido. No obstante, ahora, en torno a un 3% de las peticiones de auxilio son sobre 'ciberbullying'. La actividad online de los menores españoles ha aumentado un 180%, según un análisis de la plataforma de seguridad y bienestar digital para las familias Qustodio. 

Los abusadores utilizan las redes para ridiculizar a otros compañeros. Los menores de edad tardan una media de entre 13 y 15 meses en pedir socorro. Por ello, es importante pedir ayuda al centro escolar y que los padres estén alerta a cambios de comportamiento. Más allá del ciberbullying, casi el 50% de las solicitudes que está recibiendo la fundación ANAR es por violencia. 

Los casos de maltrato intrafamiliar son los más frecuentes, sobre todo violencia doméstica, seguidos de violencia de género, abuso sexual, abandono e incluso intentos de suicidio. Para luchar contra ello, la asociación ha puesto en marcha la campaña "No son aplausos", con la que pretenden visibilizar los malos tratos que se esconden en los hogares durante el confinamiento.

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jueves, 14 de mayo de 2020

Diana Díaz, directora del teléfono de ANAR: "Se han disparado las llamadas por violencia intrafamiliar"

Si antes de la pandemia las llamadas al teléfono de ANAR por violencia en el hogar suponían el 35%, ahora representan el 47%

Diana Díaz,  directora del teléfono de la Fundación ANAR: "Se ha disparado la violencia intrafamiliar"
Diana Díaz, directora del teléfono de la Fundación ANAR.
El confiamiento de las familias en los hogares ha tenido una consecuencia directa: el incremento de la violencia intrafamiliar. Lo constatan las líneas de ayuda de la Fundación ANAR, con 26 años a sus espaldas. Si antes de la pandemia, el 3 de marzo, las llamadas por este motivo suponían el 36% de todas las peticiones de ayuda, ahora representan el 47%.
"Las violencias dentro de casa son muy invisibles y esa es la gran preocupación que tenemos", asegura la directora de estas líneas de ayuda, Diana Díaz.

Desde el aislamiento, la Fundación ANAR ha sustituido su servicio de llamadas por un chat (www.anar.org) seguro y confidencial para no poner en riesgo a los menores que habitan en la misma vivienda que su agresor. El chat está operativo 24 horas al día, los siete días de la semana. Las consultas son atendidas por psicólogos que, en caso necesario, han de informar a las autoridades.

Pregunta. ¿Qué está ocurriendo para que se hayan disparado las situaciones de violencia intrafamiliar con el confinamiento?

Respuesta. Se han disparado porque el confinamiento ha propiciado una convivencia intensiva, sin testigos que puedan ver y denunciar si hay maltrato físico, psicológico o violencia. Son más del 47% de las peticiones de ayuda a nuestras líneas, que son un termómetro de lo que está pasando. Si hay nuevas tendencias, se ve reflejado en las peticiones de ayuda. Y lo cierto es que se están produciendo situaciones muy graves en muchas familias: maltratro físico, psicológico, abuso sexual, abandono… y aquí el que tiene que pedir ayuda es el entorno, la familia más extensa. Pero ahora está siendo especialmente complicado porque el centro escolar, los centros deportivos, observatorios de siempre, ahora no están operativos.  


P. ¿Habéis detectado un incremento de problemas psicológicos entre los niños debido al confinamiento?

R. Sí, desde luego. Es lo que más nos ha llamado la atención. Se están dando muchos problemas psicológicos todos los días. Un 6% de las peticiones de ayuda son por  ideaciones e intentos de suicidio, y un 3%, por autolesiones entre adolescentes, un fenómeno de mal manejo emocional como mecanismo de salida. En el confinamiento todo se ha recrudecido, ha generado una tensión especial en la que no hay vías de escape. Se han dado casos en los que hemos tenido que intervenir con servicios de emergencia.

P. También habréis detectado mucha ansiedad entre los menores…

R. Sí, el 7% de las consultas son por ansiedad. Hay miedo, depresión, aislamiento. En estas consultas, los padres buscan ayuda para sus hijos mientras que los adolescentes lo que quieren es hablar de sus emociones.  

P. Sin embargo, algunos expertos aseguran que en esta circunstancia es un buen momento para incrementar el diálogo entre padres e hijos.

R. Sí, sobre todo en aquellas familias donde existe un buen clima. El aislamiento da la oportunidad para propiciar espacios de diálogo de unos y otros, ya que en el día a día, de la vida normal, no nos da tiempo. Cuando los padres hablan de lo que les pasa, de lo que sienten, generan un modelo de referencia muy importante para los menores que deben entender que hay que comunicarse, abrirse y pedir ayuda.

P. ¿Les cuesta pedir ayuda a los menores?

R. Los niños no suelen pedir ayuda por acoso escolar, tardan una media de 13 a 15 meses en hacerlo. La mayoría dice que no lo hace porque no quiere preocupar a sus padres, no quiere ser una carga. Tienen la fantasía de que pueden arreglarlo por ellos mismos. Además, muchos se sienten culpables por estar siendo acosados, sienten que hay motivos. Por otra parte, en muchas ocasiones, los padres sobrerreaccionan en exceso cuando los hijos piden ayuda y provoca que los menores se retracten para no dar mayor preocupación. Hay que acoger serenamente los problemas de nuestros hijos para que sigan contándonos cosas.

P. Lo que sí parece es que ha habido una tregua en estos momentos respecto a los temas de acoso escolar para aquellos chicos y chicas que lo sufren.  

R. Lo que ha ocurrido es que el acoso presencial se ha sustituido por el cyberbulling, que suponen el 3% de todas las consultas. No queremos dar la sensación de que tiene mucha relevancia, pero está ahí. Prácticamente, no existe a fecha de hoy acoso escolar, pero sí las consecuencias emocionales de haberlo sufrido, como el miedo a volver a clase, la indefensión aprendida, el hecho de no dormir bien o el bajo rendimiento. El acoso genera unas secuelas emocionales a veces muy graves. Solo con que se produzca un caso, hay que prestar atención.

P. Supongo que con el fin de las clases presenciales, muchos se habrán quitado un peso de encima por no tener que enfrentarse a sus compañeros.

R. Lo cierto es que las clases no han cesado sino que se están dando con otro formato. No estamos en periodo vacacional, las clases siguen presentes y es ahí donde el ciberbullyng tiene su cabida. Los chicos siguen comunicándose en sus foros y es ahí donde se reflejan los rechazos, los menosprecios, los insultos.

P. Menosprecios, ¿como cuáles?

R. Por ejemplo, cuando alguien hace algún comentario en un chat y no recibe respuesta o se le ignora. Es una forma de aislamiento pero a través de las tecnologías.

P. ¿Quién solicita más la ayuda de ANAR, los chicos o las chicas?

R. Consultan más las chicas que los chicos porque se atreven más hablar de sus temas emocionales. Eso no significa que las niñas sufran más que los niños. De hecho, cuando nos llaman los padres, nos hablan con igual proporción de sus hijos que de sus hijas.

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sábado, 9 de mayo de 2020

A salvo de matones en el patio, pero más expuestos en la red: las familias, única barrera contra el bullying del covid-19

Una niña vuela una cometa en la playa del Rincón de la Victoria (Málaga).
Una niña vuela una cometa en la playa del Rincón de la Victoria (Málaga). 
EFE
  • Según Diana Díaz, directora del teléfono de la Fundación Anar, durante el confinamiento se han seguido produciendo consultas de víctimas de ciberacoso escolar, aunque con menos intensidad que antes de la crisis sanitaria
  • Tanto ella como Save the Children y Amnistía Internacional insisten en que la familia es ahora la única herramienta de detección de este tipo de violencia, así que recomiendan a los padres ser más observadores

Los niños y niñas fueron los primeros en confinarse en casa y también han sido los primeros en poder salir de ella para pasear y realizar algo de ejercicio al aire libre. Pero solo para eso. Según anunció este martes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, los menores no volverán a recibir clases en su colegio hasta el próximo mes de septiembre. No verán a muchos de sus compañeros, por tanto, hasta después del verano. Ni tampoco se enfrentarán a posibles situaciones de acoso escolar presencial. Pero eso no significa que el bullying deje de existir. No lo ha hecho ni siquiera durante las semanas más duras de confinamiento, en las que salir a la calle parecía una utopía lejana para los más pequeños. El ciberbullying ha continuado presente en una situación en la que, además, las nuevas tecnologías se han situado como eje articulador de las relaciones sociales y nos hemos expuesto a ellas más que nunca.
Lunes 16 de marzo. Los pocos colegios que quedaban abiertos en algunas comunidades autónomas menos golpeadas entonces por el coronavirus cerraban sus puertas. Todos los niños y niñas en edad escolar quedaban confinados en casa. Las clases y las evaluaciones, por tanto, quedaban reducidas a lo virtual. También la relación con sus profesores y compañeros. Las relaciones sociales más cercanas quedaban limitadas, por tanto, a la familia. Y quienes sufrían acoso escolar —una forma de violencia que adquiere importancia este sábado, Día Internacional contra el Acoso Escolar— obtenían una "tregua", tal y como la califica Diana Díaz, directora del teléfono de la Fundación Anar, que el pasado 23 de marzo habilitó un sistema de chat para atender las situaciones de violencia que podían sufrir los menores durante los días de confinamiento. "Desde entonces recibimos consultas a través de esa vía y hemos comprobado que el acoso escolar no ha dejado de existir, pero ha cambiado de forma y ha disminuido su intensidad", dice en conversación con infoLibre
"Podría decirse que ha habido como una tregua, aunque hay niños y niñas que todavía nos hablan de consecuencias psicológicas relacionadas con el acoso sufrido en el colegio. Nos dicen, por ejemplo, que tienen miedo al día que tengan que volver" a las aulas, lamenta Díaz. Y algunos cuentan también, dice, que el ciberbullying no ha cesado. "Esto sí que se ha mantenido", asegura, aunque aclara que con menor intensidad. Al menos, así se desprende de sus consultas. "Al final, el acoso a través de las nuevas tecnologías es solo una manera de reforzar el acoso que ya se producía en el colegio de manera presencial", dice. "Ahora se ejerce en menor medida, pero sigue presente", continúa. Según un estudio del grupo de investigación internacional EU Kids Online sobre el uso que hacen los niños de Internet, en la última década estos casos han aumentado un 18%, por lo que tampoco es nuevo. 
¿Pero de qué manera se produce ahora? "Al estar todo el día en casa, los estudiantes ahora usan más las redes sociales y las aplicaciones móviles como el Whatsapp, donde ya podía estar produciéndose ese ciberbullying", dice Carlos Sanguino, responsable de educación en Amnistía Internacional España. Es a través de esa vía, confirma Díaz. "Se produce de formas curiosas. Por ejemplo, si la víctima pertenece a un chat en el que hay más personas, estas pueden insultarla o mofarse de ella, pero también pueden dejarla apartada, no contar con ella y, más tarde, expulsarla" para que ni siquiera pueda intervenir o participar, dice Díaz. Y eso les genera mucho "aislamiento y soledad". 
¿Y a quiénes afecta? Principalmente, a menores que ya sufrían situaciones de este tipo cuando las escuelas permanecían abiertas. Así lo cree Carmela del Moral, responsable de Políticas de Infancia de Save the Children, que tampoco descarta que los agresores hayan enfocado su acoso hacia víctimas nuevas. "Puede ser que haya habido un nuevo establecimiento de relaciones online y que en ellas hayan surgido relaciones de poder y conflicto que deriven en nuevas situaciones de acoso, que al final se basa en las relaciones de poder y en la voluntariedad de hostigar y de hacer daño", explica desde el otro lado del teléfono. "Aquellos que sufrieran ciberbullying son los que pueden seguir sufriéndolo", coincide Sanguino.
Pero con un añadido: ahora las familias son la única herramienta para identificar que un niño o una niña sufre este tipo de violencia. Los profesores ya prácticamente no pueden hacerlo. "Siempre ha sido difícil para ellos, pero ahora lo es mucho más porque no hay clases presenciales ni espacios habituales donde se puede detectar el acoso escolar, como las tutorías, el patio o los intercambios de clase. Ahora hay que esperar a que se enteren las familias, y en muchos casos son las últimas en saber que su hijo sufre acoso", explica Sanguino. Y con él coincide Del Moral. "Este tipo de situaciones casi siempre se detectan en la escuela, pero este tipo de espacios ya no están habilitados", lamenta. 
¿Tristeza por el confinamiento o por algo más? Los síntomas pueden confundirse
Según los estudios que manejan en la Fundación Anar, explica Díaz, los niños suelen tardar entre 13 y 15 meses en contar que sufren acoso. Y "los padres a veces son desconocedores" de todo esto, dice. Por eso, ahora que niños, niñas, padres y madres están obligados a convivir entre las cuatro paredes de su vivienda y sin apenas vida social fuera de ella, es el momento perfecto para "comunicarse e identificar" posibles situaciones de este tipo. Pero no es sencillo. 
Según alerta Del Moral, los síntomas psicológicos de tristeza, angustia o ansiedad que se atribuyen al propio confinamiento podrían estar enmascarando una situación más grave. "El covid-19 y el confinamiento genera sensaciones de tristeza y miedo que pueden confundirse. Es posible que estos días haya aumentado el nerviosismo y el estrés que en muchos casos son indicadores de estar sufriendo situaciones de violencia pero que, a la vez, coinciden con sentimientos que surgen en este contexto", advierte. "Por eso hay que dar más espacio a la comunicación desde la familia", dice. No hay mejor momento que este. 
Hay familias que ya lo han hecho. Y que de hecho han detectado situaciones de bullying que desconocían, explica Díaz. Pero, ¿cómo hacerlo? Atendiendo a las señales, dice. "Hay que pedir a los padres que sean más capaces de percibirlas, que se fijen en si en su hijo o hija está más retraído, más aislado en su habitación, más triste o más irascible y nervioso. También hay que ver si los comentarios que hace el menor sobre el colegio podrían esconder algo o atender a si, tras usar el móvil, cambia su actitud", recomienda. Tras ello, abrir la comunicación, hablar con el niño y, además, ponerse en contacto con el colegio, que también es responsable, dice, en casos de ciberbullying. 
Sanguino, además, recuerda que desde Amnistía Internacional se ha realizado un llamamiento al Ministerio de Educación para que refuerce "las medidas preventivas y de protección a niños y niñas durante el confinamiento". Desde la organización proponen que, por ejemplo, se dé más visibilidad al teléfono oficial, que es el gestionado por la Fundación Anar, pero también que se habilite algún tipo de mecanismo de denuncia basado en las redes sociales, en aplicaciones móviles o en alguna otra herramienta más conocida y utilizada por los menores. "Los estudiantes no utilizan el teléfono para llamar, lo utilizan para otras cosas", dice.
¿Qué consecuencias puede tener el bullying en confinamiento?
Precisamente por el contexto de confinamiento y por las consecuencias psicológicas que este pudiera tener en los más pequeños, aun desconocidas, cabe preguntarse si el añadido de sufrir ciberbullying podría empeorar su bienestar mental. Pero en este punto, los expertos consultados discrepan. "Las consecuencias del acoso escolar siempre son graves porque afectan al desarrollo emocional y de las relaciones sociales de quienes lo sufren, pero desde luego no es nada beneficioso agregar a esta situación de estrés derivada de la pandemia un ciberacoso. Se añaden capas de malestar a una situación ya de por sí mala", dice Del Moral, que incide también en que, durante esta etapa, los pequeños "ven reducidos sus espacios de escape" de la situación. "El acoso escolar ya de por sí tiene consecuencias muy graves que pueden prolongarse en el tiempo, pero en una situación de confinamiento en la que las dinámicas de tensión pueden ser más grandes esto puede verse agravado, sin duda", coincide Sanguino.
Por su parte, Díaz asegura que los pequeños, al estar en casa, se sienten en un espacio seguro. Por eso no cree que las consecuencias sean diferentes a las que sufrirían si se vieran sometidos a un acoso escolar presencial. "Para ellos es igual de aterrador", sostiene. Así que la forma de actuar es siempre la misma: los pequeños deben poder reforzar su autoestima y su capacidad para resolver conflictos de este tipo, dice Díaz. Pero eso no lo consiguen solos. Más si tenemos en cuenta que, según un informe publicado el pasado mes de junio por Amnistía Internacional, "las víctimas de acoso escolar suelen sentirse indefensas y creer que nadie está de su parte".
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lunes, 6 de abril de 2020

La violencia hacia menores está aumentando con el confinamiento y se agrava cada día de aislamiento

La Fundación Anar revela los datos de su primera semana: 24 casos graves de maltrato al día


Una niña hace pompas de jabón durante el confinamiento en la ventana...
Una niña hace pompas de jabón durante el confinamiento en la ventana de su casa en Almería. Carlos Barba EFE

El confinamiento por la pandemia del coronavirus está haciendo que aumente la violencia contra los niños y las niñas. Y cada día que pasa de aislamiento, esa violencia crece. Sólo en la semana del 23 al 30 de marzo, el chat anónimo y confidencial de la Fundación Anar ha recibido 270 peticiones de ayuda, 173 de las cuales corresponden a casos de maltrato grave. O sea, 24 casos al día en España. Y dentro de la semana en sí, cada día supera al anterior: si el día 23 los casos de violencia ocuparon el 36% de las consultas, el día 31 subieron al 40%."Es alarmante y preocupante porque en estos días están creciendo las consultas. El riesgo aumenta porque la víctima no puede alejarse del agresor. No podemos comparar exactamente con el pasado porque ésta es una circunstancia especial, pero sí percibimos un aumento en general y cuantificamos un incremento día a día".

Diana Díaz, directora de la Fundación Anar, pone palabras a los datos que su organización ha lanzado este miércoles, una radiografía de lo oculto y más oscuro de la sociedad: maltratar al vulnerable. "En un entorno supuestamente seguro hay más violencia que nunca: de cada cinco casos recibidos, dos son de violencia". Más de una de cada tres consultas recibidas en una semana son violencia contra un menor. Estamos hablando de palizas, marcas, heridas, golpes... (el 12,7% de las conversaciones). También de insultos, menosprecios, manipulaciones, vacíos... (el 7%). La violencia física y la psicológica comandan esta tabla cruel.

Pero hay más. Un 3,5% son agresiones sexuales. "Es una violencia muy grave porque los menores no pueden escapar de su agresor y porque se está produciendo en entornos donde no hay otros adultos protectores, bien porque no lo saben o bien porque no hacen nada para evitarlo".

El mismo porcentaje ocupa la violencia de género "tanto de menores cuyas madres la sufren como de adolescentes como sujeto directo".

El abandono o la negligencia (3%), contados en los chats por otros familiares o por vecinos, y el ciberbullyng (3%) también afloran en este tiempo de confinamiento.

Y algo "insólito" para los psicólogos y abogados que están al otro lado del whatsapp y que atienden esta línea de lunes a domingo entre las 10 de la mañana y las 12 de la noche. "Hemos detectado un 1,7% de casos de agresiones extrafamiliares. Es decir, de vecinos. Son menores que presencian peleas y acaban recibiendo golpes o adolescentes que sufren directamente la agresión de vecinos".

PROBLEMAS PSICOLÓGICOS

El otro gran bloque que mide la temperatura de los menores en confinamiento es el de los problemas psicológicos. Casi un 30% de las consultas rezuman ansiedad, tristeza, autolesiones, trastornos de alimentación, baja autoestima, soledad, agresividad, problemas relacionados con el régimen de visitas, adiciones o dificultades de relación.

Y algo cercano al límite: la ideación suicida: el 5,8%. Eso significa alguna decena de casos. "El chat está atendido por abogados y psicólogos expertos en infancia y si es necesario se produce una derivación a los recursos asistenciales, algo que también ha cambiado con el estado de alarma. Y, desde luego, en los casos de grave riesgo o de emergencia, intervenimos alertando directamente a la Policía y al 112. En esta semana, ya hemos tenido que intervenir en algún caso de tentativa suicida".

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jueves, 31 de octubre de 2019

El acoso escolar también te deja sin amigos

El 45% de las víctimas de bullying pierde a sus aliados a causa de la situación vejatoria y de vulnerabilidad que están padeciendo.

Ser diana del acoso escolar te aísla. Te distancia de tu familia, de tus profesores y también de tus amigos. Exactamente el 45% de las víctimas de bullying pierde a sus aliados a causa de la situación vejatoria y de vulnerabilidad que están padeciendo. Así lo concluye el estudio anual de la Fundación Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR, 900 20 20 10), aún pendiente de publicación.

Además dichos datos inciden en que el 22% de los niños acosados se siente solo, lo que supone tener menos apoyo para enfrentar el problema. “Esta soledad”, añaden, “es más acusada en los casos de ciberacoso”. Aquí el porcentaje de pérdida de amistades o sentirse aislado se eleva hasta el 65%, informa EFE. Esta es la primera vez que se incluye la variable de la amistad, o pérdida de la misma, dentro de este informe, según explican desde ANAR, organización que trabaja junto al Ministerio de Educación para acabar con esta lacra en los colegios.

Los datos salen a la luz tras el lanzamiento de la iniciativa ¿Tú actúas? de la Fundación Mutua Madrileña, organización que lucha activamente contra el bullying en el aula desde 2016 y en el que ha cooperado también Disney.

La iniciativa, en formato vídeo, se incluye dentro de su campaña #activatupoder y consiste en un experimento sociológico con niños de 10 a 12 años en los que asumen distintos roles en diversas situaciones de acoso.

El vídeo empieza con decenas de chavales entrando a un centro escolar, relacionándose, riéndose. Después el plano pasa a un aula y la primera pregunta es clara: ¿Todos sabéis lo que es el acoso escolar, verdad? Todos asienten. “Pues vamos a imaginar que una situación de bullying se está dando en vuestro centro escolar”, les dice a una decena de chavales la orientadora del experimento.

“Pues tú vas a estar de acosador y tú de acosado”, señala la mujer a un par de participantes. A lo que el niño al que le toca ser el acosador esgrime un “no, yo no quiero, me da cosa hacer esas cosas”. Y de esta forma, se suceden escenas entre abusador y abusado, hasta que uno de ellos pregunta: “¿Podemos intervenir?”. A lo que la coordinadora responde un rotundo sí.

De los tres roles trabajados, el de acosado, acosador o de ayuda, los pequeños dicen cómo se han sentido. “Como acosado, me he sentido solo y triste”. Y así uno a uno narran su experiencia. Al final, la mujer vuelve a preguntar: ¿actuaríais frente al acoso? A lo que todos responden “Sí”.

El objetivo del cortometraje es, efectivamente, eso, resaltar la importancia de propiciar un mayor apoyo a los compañeros, a las víctimas de acoso. Ya un estudio realizado por esta fundación determinó el pasado mes de febrero que el “80% de los estudiantes cree que el apoyo de la clase es la medida más eficaz contra esta lacra”.

Fundación ANAR será la encargada de llevar el vídeo a las aulas de más de 200 colegios como “soporte para combatir y prevenir el bullying en las aulas. Es, normalmente, la labor que realizamos con los orientadores, profesores, psicólogos, alumnos, todo el entorno escolar en nuestro día a día”, informan desde ANAR.

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miércoles, 19 de septiembre de 2018

BAJAN LOS CASOS DE ACOSO ESCOLAR AUNQUE AUMENTA SU VIOLENCIA Y FRECUENCIA

Según los datos del III Estudio de Fundación ANAR Uno de cada cuatro casos de acoso escolar se produce en la forma de ciberbullying entre los 11 y 13 años.



Más de la tercera parte de los que lo sufren no se lo cuenta a sus padres, el resto tarda entre 13 y 15 meses de media en pedir ayuda #StopBullying#StopCiberbullying


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