Mostrando entradas con la etiqueta brecha educativa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta brecha educativa. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de junio de 2020

Reciben terminales móviles para que los niños puedan terminar sus clases

Una veintena de familias de Valladolid reciben esta ayuda por parte de Telefónica
Una veintena de familias de Valladolid se ha beneficiado de un programa puesto en marcha por Telefónica, la empresa Redeem y la división española de la ONG YMCA, para facilitar tarjetas y terminales con los que sus hijos pudieron continuar con sus clases estos meses. El programa se ha desarrollado también en Salamanca, Toledo, La Rioja y Valencia, donde la ONG tiene sedes en España y ha llegado a más de un centenar de familias.

La iniciativa partió de los empleados de YMCA que se dieron cuentan de que podían beneficiarse doblemente del incremento de hasta 50 Gb puesto en marcha de forma gratuita por Telefónica en sus líneas Fusión Empresas y vieron en ese incremento una buena ocasión para ayudar a las familias que no tienen conectividad, ya sea vía móvil o a través de ADSL o fibra.

Para compartir los datos a terceros, Telefónica sólo tuvo que activar tarjetas MultiSIM para que estás líneas de la ONG pudieran ser utilizadas por estas familias para acceder a internet, poder tener videollamadas, así como llamar y recibir llamadas. Como muchas de estas familias ni siquiera tenían dispositivos, la compañía REDEEM donó los smartphones que hacen de minirouters para que el acceso a voz y datos fuera posible.

Todo ello está permitiendo que los adolescentes y niños de estas familias puedan acceder a sus clases online y que éstas a su vez hayan podido estar en contacto con familiares y allegados.

Telefónica entregó también 700 conexiones de alta capacidad a la Consejería de Educación de Castilla y León para repartirlas entre alumnos de Bachillerato y Formación Profesional con pocos recursos, siguiendo un riguroso sistema de selección visado por el Alto Comisionado, y 500 tabletas wifi de Profuturo, además de donar 25 millones a Cruz Roja para ayudar a familias en situación de vulnerabilidad. La compañía también amplió el caudal de datos a todos sus clientes de forma gratuita para atender las demandas de una mayor conectividad.

“La conectividad de un menor en estos momentos es una necesidad básica, esencial, que tiene enormes consecuencias en su educación, su desarrollo emocional y su futuro. Gracias a esta ayuda, un centenar de familias han podido acceder a recursos más allá de los que tienen dentro de las paredes de su hogar, mantener la escolaridad de sus hijos e hijas y estar en contacto con las personas que quieren”, dijo la directora de alianzas estratégicas de YMCA, Laura López.

“La empresa Redeem está muy satisfecha por hacer podido colaborar en este magnífico proyecto solidario, y que nuestros terminales hayan ayudado a la conectividad de las familias con recursos limitados. Una vez más se demuestra que el trabajo en equipo de las empresas, como ha ocurrido en este caso con Telefónica, YMCA y Redeem, da sus frutos”, añadió el director general de Reedem España, Raúl Ortiz.

“Estamos muy contentos de ayudar a reducir la brecha digital que situaciones como la que estamos viviendo ahora sacan a relucir y nos recuerdan que la tecnología sirve para mejorar la vida de las personas. En este caso, la tecnología evitará el aislamiento de estos estudiantes y ayudará a que sigan con sus estudios”, concluyó el director de Telefónica en Castilla y León, Javier Alonso.

Fuente y más información aquí

miércoles, 13 de mayo de 2020

El 40% de los niños en riesgo de exclusión social no tiene ordenador para seguir las clases a distancia

Save the Children denuncia que las medidas de alimentación sólo han alcanzado al 6% del alumnado, lo que supone la mitad de los que durante el curso se benefician de la beca comedor.

Un aula vacía en Villanueva del Río Segura (Murcia). Marcial Guillén EFE

El 40% de los más de 3.000 niños y adolescentes en riesgo de exclusión social que atiende Save the Children no tiene ordenador ni acceso a ningún tipo de medio tecnológico para seguir las clases a distancia. A estos críos les espera el peor de los futuros en este escenario de Covid-19. Antes del confinamiento, ya tenían un riesgo cuatro veces mayor de repetir curso y 10 veces más de posibilidades de abandonar tempranamente la escuela que los alumnos de clase media. Ahora la pandemia ha ampliado la brecha.

La ONG ha presentado este martes su informe sobre el impacto educativo del coronavirus en los alumnos a partir de su experiencia a través de los programas de atención a 1.700 familias en exclusión social residentes en toda España.

El cierre de colegios está repercutiendo especialmente en los alumnos de familias con menos recursos, que van a incorporarse a septiembre con un retraso de seis meses en los aprendizajes consolidados. Esto es debido a que el llamado olvido veraniego no afecta tanto a los niños de clase media, pues durante las vacaciones complementan la ausencia de clases presenciales con experiencias culturales y educativas de otra índole.

A eso hay que sumarle la brecha digital. Entre el 5% y el 9% de todos los alumnos no tiene acceso a ordenador o a otros medios tecnológicos. Ese porcentaje sube al 20% en el cuartil de renta más baja. Y se incrementa hasta el 40% en los niños de familias en riesgo de exclusión social que ayuda Save the Children, según una encuesta que ha realizado la ONG.

SIN APOYO DE LOS ADULTOS

Además, "no es sólo cuestión de dispositivos, sino de apoyo. La educación a distancia exige un trabajo más autónomo del alumno, que necesita el apoyo del adulto. En las clases medias eso se produce, por el refuerzo que los progenitores están dando. Pero las familias favorecidas no siempre pueden hacerlo", ha explicado en una rueda de prensa telemática el director general de Save the Children, Andrés Conde.

Los problemas se acrecientan porque los profesores tienen "enormes dificultades" para hacer un acompañamiento educativo de estos niños, pues "las familias son muy difíciles de localizar". Por otro lado, la brecha digital se está cebando con los colegios e institutos donde hay mayor concentración de alumnos sin recursos. Según el Informe PISA 2018, estos centros tienen peores medios: el 40% de sus docentes tiene competencias digitales mínimas para seguir el aprendizaje a distancia.

Además de los efectos negativos en el aprendizaje, Save the Children ha detectado un efecto negativo de la crisis económica en las familias. El desempleo, la incertidumbre económica y la inseguridad laboral están causando "un impacto en el bienestar de los niños". "Las familias están transfiriendo su inseguridad a los hijos y eso está afectando a su seguridad emocional", ha afirmado Conde.

El propio confinamiento tampoco ayuda, porque el 20% de las familias que atiende la ONG convive en hogares con personas ajenas a ellos con las que comparte el coste del alquiler. Son casas precarias, pequeñas, donde viven hacinados y sin espacio para estudiar.

"RIESGO NUTRICIONAL"

La no vuelta a las aulas también supone, por otra parte, un "riesgo nutricional", porque hay muchas familias que dependen de la comida que se les da en el colegio. La ONG denuncia que las medidas de alimentación sólo han alcanzado al 6% del alumnado, lo que supone la mitad de los que durante el curso se benefician de la beca comedor.

Save the Children augura que todos estos problemas van a provocar que se dispare el abandono escolar temprano en el país con la tasa más alta de la UE. Por eso piden que se priorice el retorno a las aulas a los que están más en riesgo y que se ofrezcan colonias de verano en las que se imparta trabajo educativo "alineado con el currículo" y espacios de ocio para estos niños, así como que se garanticen medios tecnológicos.

Este jueves la ministra Isabel Celaá se reúne con las comunidades autónomas en el marco de la Conferencia Sectorial de Educación para establecer cómo va a ser la vuelta a las aulas en septiembre. Su propuesta de que regrese sólo el 50% del alumnado no convence a las ONG. "La estructura arquitectónica de las aulas hace difícil esa limitación de grupos a la que la ministra hace referencia", ha señalado Conde. "Nos parece imprescindible una dotación de recursos extraordinaria, y hará falta más profesorado y el uso de instalaciones diferentes. En Dinamarca, por ejemplo, están aprovechando los espacios públicos y dan clases al aire libre". La ONG cifra entre 4.200 y 5.000 millones una vuelta al colegio en las debidas condiciones.

Fuente y más información aquí

jueves, 7 de mayo de 2020

Los padres de Educación Especial alertan de los problemas de no asistir a clases: ni fisioterapia, ni logopedia y retrocesos en el aprendizaje




Desde que se decretó el cierre de los centros de educación de Castilla y León el pasado 23 de marzo, los niños (y los padres) han tratado de seguir el currículo desde casa. La Junta de Castilla y León, como otras administraciones, ha puesto en marcha una plataforma para que los alumnos tengan acceso a material educativo en línea, y los profesores se han volcado, en muchos casos, para que lo que queda de curso no se pierda. Sin embargo, tener que ausentarse varios meses del colegio no supone lo mismo para todos los niños.
"La brecha entre los niños de educación especial y el resto de alumnos se va a agrandar estos meses", sentencia por teléfono Mariano Muñoz, presidente de la Asociación de Familiares de Alumnos Corazón Verde de Valladolid y padre de un niño con un 65% de discapacidad intelectual. La Confederación de Federaciones de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado de Centros Públicos de Enseñanza de Castilla y León (CONFACAPAL) advirtió de la situación la semana pasada e instó al Gobierno autonómico a tomar medidas

"La profesora ha hecho un grupo de WhatAapp y nos manda correos casi todos los días. Nos ha enviado tareas de música para trabajar con él y el profesor de educación física, ejercicios para hacer en casa", señala Luis Ruiz, padre de Diego, un chico de 16 años con síndrome de Down que asiste al Colegio de Educación número 1 de Valladolid. Sin embargo, "no es lo mismo", la buena voluntad de los profesores llega donde llega y el trabajo en casa no siempre es fácil


Diego, de 16 años, durante un viaje a Alemania.
Diego, de 16 años, durante un viaje a Alemania.
"A mi hijo le cuesta ponerse a hacer las tareas. Estos chicos se acostumbran a no hacer nada, y para ellos no es lo mismo que una profesora esté encima a que lo esté su padre", señala por teléfono. Con todo, estos dos padres son conscientes de que tienen relativamente más suerte que otros progenitores. Para los hijos de Luis y Mariano un ordenador o una tablet es suficiente si están encima de ellos. Pero otros no corren esa suerte.
"Hay mucha diferencia entre niños. Hay algunos que necesitan ordenadores adaptados o sillas especiales para moverse. Este material está en los centros. En casa poco pueden hacer los padres", explica Mariano Muñoz. Esta distinción, explican ambos progenitores, va a permitir que sus hijos "solo" se estanquen; pero hay casos en los que los chicos y chicas "van a sufrir retrocesos".
Es el miedo que tiene Jonatan Fraile, padre de una niña de nueve años con síndrome de Phelan-McDermid, "el único caso de Valladolid", cuenta por teléfono. Fraile teme que los tibios avances que ha logrado su hija gracias al colegio se queden en nada. "Me da miedo que mi hija tenga un retroceso en el control de esfínteres", explica. Este caso muestra por qué la educación especial va más allá de una educación tradicional. "Esta situación nos va a machacar".
"Nuestros hijos no van a la escuela para aprender a sumar o a restar: necesitan fisioterapia o logopedia. Eso es lo que falta ahora y desde casa no podemos trabajarlo", resume. Los profesores le han enviado, por ejemplo, ejercicios para practicar la pronunciación, pero es incapaz de seguirlo desde casa. "Por mucho que me expliquen cómo tiene que hacer los movimientos de la boca y cómo trabajar los músculos no es lo mismo. No tengo esa formación", resume.
El problema no es sólo que tengan que dedicar más tiempo que el resto de padres, algo a lo que ya están acostumbrados, el problema es que además se ven en una tesitura desconocida. "Yo reviso sistemas de climatización, no puedo teletrabajar y mi mujer, que trabaja en una sucursal, tiene que ir dos semanas al mes todos los días", relata Fraile. Con los colegios cerrados, la única alternativa que tienen es llevar a los niños con los abuelos. "No puedo pedir a mis padres que hagan esos ejercicios o que estén pendientes de la plataforma de educación online cuando les cuesta hacer una videollamada", cuenta.
"Para estos niños lo más importante es la rutina. Ahora no tienen nada y eso les afecta porque no saben ni en qué día viven", explica Luis. Su hijo necesita ir al fisioterapia cada cierto tiempo, nada grave, pero le ayuda. "A lo mejor Diego no necesita tantas atenciones, pero hay compañeros suyos de clase que sí". Los padres son conscientes de que el confinamiento va a tener una derivada física y mental para los niños de educación especial. Porque no solo es que tengan problemas para aprender desde casa: ahora tampoco pueden ir a fisioterapia, a fútbol o a natación. 

El Colegio de Educación Especial número 1, en Valladolid
El Colegio de Educación Especial número 1, en Valladolid JCYL
Los colegios de educación especial y las asociaciones ponen a disposición de los padres, además de terapias, actividades extraescolares, donde el ejercicio físico es casi tan importante como la socialización. "Los chicos con la enfermedad de mi hija son muy introvertidos. Habíamos conseguido que socializara más con la gente, que estuviera a gusto con otros niños, y ahora... Si no puede estar con otros y apenas salir de casa se va a volver más introvertida", sentencia.
Ante esta situación los padres y las Ampas reclaman a la Junta de Castilla y León medidas para que la brecha entre unos y otros alumnos no se siga agrandando. Desde CONFACAPAL lamentan que no se esté realizando un seguimiento adecuado del alumnado, lo que está provocando no solo un retraso curricular, sino que está repercutiendo en su calidad de vida. Una de las propuestas que la Confederación de Ampas de Castilla y León hace al gobierno autonómico es que se creen becas y servicios especiales para compensar las necesidades derivadas de las terapias perdidas y facilitar.
Jonatan, aunque apoya peticiones de este tipo, pero critica la actitud de la Administración en todo esto. "No han buscado soluciones específicas, han pasado de esto", dice con pesar. "¿El proyecto de dar tarjetas SIM a los padres para que los hijos se conecten de qué me sirve a mí?". Pese a estos esfuerzos, este padre siente que la educación especial importa poco. Por lo que espera que la Junta actúe para abrir los centros cuando sea posible. "Estamos de acuerdo, hay una pandemia, nos ha afectado a todos, pero se tienen que buscar unas soluciones. ¿No se pueden dar clases con menos alumnos? ¿No pueden darles equipos de protección? ¿Ni si quiera puede ir a terapia una o dos veces por semana?".
Fuente y más información aquí

miércoles, 6 de mayo de 2020

Las familias detectan dificultades y carencias en la enseñanza on line

Una encuesta realizada por FAPAVA revela que tres de cada diez familias tiene dificultades para acceder a una conexión estable por WIFI a Internet

Una encuesta realizada por FAPAVA señala problemas en la educación on line
Una encuesta realizada por FAPAVA señala problemas en la educación on line / Getty Images
Una encuesta realizada por FAPAVA (Federación Provincial de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnado de Centros Públicos de Valladolid) muestra que, a pesar del gran esfuerzo hecho por una buena parte del profesorado, la docencia on-line en la provincia de Valladolid "no cumple los requisitos mínimos" para asegurar un "buen seguimiento" del tercer trimestre de este curso, durante el periodo de confinamiento.

La encuesta fue difundida a través de medios digitales (Whastapp y correo electrónico, fundamentalmente). Se obtuvieron 1.593 respuestas de familias de la provincia. De esas respuestas, un 20% se refieren a infantil, el 42 % a primaria, el 26% a Secundaria y el 10% a Bachillerato/FP.

De sus resultados, destacan algunos datos como que más del 30% de las familias asegura no tener acceso estable a Internet mediante WIFI y tampoco disponibilidad de dispositivos suficientes para poder conjugar el teletrabajo y las tareas del centro educativo.
El 72 % de las familias indica haber tenido contacto con el profesorado a través de correo, llamada o videoconferencia, siendo el correo el medio más utilizado. Mientras, un 19% sostiene que que no ha tenido ningún tipo de contacto con los maestros de sus hijos. El 9% restante indica que ha tenido un contacto sólo con parte del profesorado o que ese contacto ha sido muy escaso.

En cuanto a las tareas y seguimiento que realizado por parte del profesorado, el 48% de las familias responde afirmativamente a la pregunta de si tal seguimiento se lleva a la práctica, frente al 22% que manifiestan lo contrario. Un 11% apunta que ni siquiera han recibido tareas, es decir, que no tenían noticias de su profesor tres semanas después de comenzado el período de clases online.

En relación a las herramientas que se están utilizando durante este tiempo, el 22% de los encuestas señalan que hayan usado la plataforma oficial para la docencia on-line en Castilla y León. Casi el 75% refiere que cada profesor envía las tareas siguiendo su propio sistema o colgándolas en la web del centro

Fuente y más información aquí

miércoles, 15 de abril de 2020

El telecolegio acentúa la brecha económica: "Tengo un ordenador para cuatro hijas"

La pandemia de coronavirurus ha pillado a traspié a gestores, docentes y alumnos. La formación 'online' hace aflorar las desigualdades socioeconómicas entre alumnos con y sin recursos

Foto: Claudio Cañizares, estudiante de 5º de primaria en Madrid, telestudia durante el confinamiento por el Covid-19. (M.G.R.)
Claudio Cañizares, estudiante de 5º de primaria en Madrid, telestudia durante el confinamiento por el Covid-19. (M.G.R.)
Claudio Cañizares, de 10 años, se levanta todas las mañanas temprano, desayuna, se asea y seguidamente se mete en su cuarto a hacer las múltiples tareas que diariamente le envían sus profesores. Los tiempos de pandemia han cambiado drásticamente su rutina, bendita rutina, como la de millones de niños en todo el mundo. A veces se queja, echa de menos a sus compañeros, los juegos en el patio del colegio, el balón de fútbol…

Se oyen sus bufidos al otro lado de la puerta y aparece el padre: “Jo, papá, nos mandan muchos deberes y estoy muy nervioso. No puedo seguir haciéndolos ahora, déjame que descanse y luego sigo”. Pero este alumno de quinto de primaria de Madrid se sabe privilegiado: en su casa hay tres portátiles y una tableta a la disposición de cuatro personas, tiene una habitación luminosa para él solo donde se recluye a estudiar sin mayor molestia y sus padres se preocupan por que cumpla con sus obligaciones porque le dan importancia a la formación.

En el lado opuesto se encuentran muchos niños que en estos días de confinamiento tienen que hacer malabares para entregar la tarea en tiempo y forma. Las desigualdades socioeconómicas, siempre existentes, ahora se acentúan. El telecolegio sobrevenido de repente por el coronavirus ha dejado en fuera de juego a muchos chavales. Encerrados en sus hogares, multitud de alumnos no disponen de los medios tecnológicos adecuados ni cuentan con un espacio ni un ambiente idóneos para cumplir con sus tareas online en un momento en el que algunos docentes sufren, además, un exceso de celo por querer abarcar todo el currículum académico habitual. A esas dificultades se suma la angustia de que en muchos hogares las madres y los padres se están quedando sin empleo. También en otras casas se está dando la situación dramática de ver cómo familiares enferman o mueren por Covid-19.

María del Carmen Morillas vive en un piso de 60 metros cuadrados junto a sus cuatro hijas y su marido en la localidad madrileña de Leganés. Las cuatro muchachas duermen juntas en un solo cuarto. Son estudiantes y sus edades abarcan entre los 11 y 15 años. “Vivimos la brecha digital cada día. Solo tenemos un ordenador de mesa para las cinco. Está en la habitación matrimonial y hacemos turnos para usarlo”, cuenta esta mujer que ejerce como tesorera de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (CEAPA).

Las 4 hijas de María del Carmen Morillas hacen cola para usar el único ordenador de la casa. (Cortesía de la familia)
Las 4 hijas de María del Carmen Morillas hacen cola para usar el único ordenador de la casa. (Cortesía de la familia)
Afortunadamente –explica Mari Carmen-, instalaron hace poco el wifi en casa y se pueden ir apañando estos días de confinamiento. Narra cómo sus hijas tienen que hacer los ejercicios a mano (algunos son complicados de hacer así) y luego hacen fotografías con el móvil de los padres para mandarlos por email. “La más pequeña está en sexto de primaria. Se pone nerviosa y rompe a llorar porque le ponen muchos deberes, como si los docentes estuvieran descoordinados y mandaran cada uno los ejercicios para cada asignatura”, afirma esta madre.

Es importante que la familia les diga que no están de vacaciones porque si no es así los chavales se abandonan

“Tanto hablar de las TICs y al final, cuando realmente las necesitamos, las familias con menos posibles nos hemos dado de bruces con el problema de las nuevas tecnologías”, critica Mari Carmen.

A Marta Físico, profesora de Matemáticas en un instituto del distrito madrileño de Vallecas, le que claro que “se nota mucho cuando un alumno tiene un ordenador porque trabaja mucho mejor”. Esta docente también cree que la brecha digital está influyendo mucho en el rendimiento de los muchachos en lo que llevamos de estado de alarma, pero subraya que ese problema es solo la consecuencia de una carencia más grave que es el déficit de un entorno sociocultural que los aliente a esforzarse. “Es importante que la familia les diga que no están de vacaciones porque si no es así los chavales se abandonan”, sostiene Físico.

En su instituto la mayoría de los estudiantes son de clase económica baja, por lo que el aliento de las familias es vital. “Una alumna me escribió el otro día y me dijo que no tenía manera de conectarse a las clases online que doy por las en Google Classroom, ya que no tiene ordenador ni cualquiera otro dispositivo digital. Pero es muy aplicada y cuando su madre llega por la tardes de trabajar le presta el móvil a su hija, la anima y la chiquilla hace la tarea cada día y muy bien, por cierto”, cuenta orgullosa esta profesora de secundaria.

Aludes de correos llenos de deberes y plataformas educativas digitales bloqueadas por el alto volumen de tráfico. Esta es la realidad de los maestros en plena crisis del coronavirus
Pero esas dificultades socioeconómicas y tecnológicas no solo se dan en barrios y ciudades de extrarradio más desfavorecidos. Noelia Otero es la jefa de estudios de un colegio público de educación bilingüe del distrito capitalino de Chamberí y detalla lo siguiente: “El 80 por ciento de los alumnos del centro tienen una buena situación en estas semanas, pero un 20 por ciento también sufre carencias porque no tienen ordenador y wifi y porque sus familias no pueden echarles un cable con habilidades como el inglés”. Una de sus labores en días pasados, en colaboración con el resto de docentes, ha sido identificar qué alumnos no estaban entregando las tareas y las razones por las que no lo hacía. “Afortunadamente, el colegio se dotó este año de tabletas y estamos estudiando repartirlas entre los chicos necesitados para que puedan trabajar telemáticamente”, explica Otero.

La figura de los PTSC en los centros educativos ayuda en este tipo de coyuntura extraordinaria que vivimos. Son orientadores en cuestiones no relacionadas con lo académico, sino con el contexto socioeconómico y familiar de los estudiantes. Carolina Hidalgo es PTSC en un instituto de la Sierra Norte de Madrid y en estas semanas se le acumula el trabajo. Su labor fundamental consiste ahora en detectar aquellos casos de vulnerabilidad económica y tecnológica. Sostiene que en muchas casas no hay ordenadores ni wifi y los chicos solo tienen el móvil de los padres para recibir y luego enviar la tarea, pero, claro, se crean situaciones tensas porque los datos se gastan. “Estudiamos esta situación de vulnerabilidad y nos pusimos en contacto con Cruz Roja, otras organizaciones y empresas para mitigar esta brecha social y tecnológica y conseguir dispositivos digitales y bonos de datos”, cuenta Hidalgo.

Coyuntura a pie cambiado
La suspensión de las actividades educativas de una día para otro pilló a traspié a familias y docentes. Como cuando cae una gran nevada y todo se paraliza porque nos coge por sorpresa y sin los medios adecuados para combatirla. Por lo general, ni las administraciones autonómicas habían desarrollado plataformas digitales para soportar tanto tráfico (Google y sus herramientas han salido al rescate), ni muchos profesores tienen las habilidades tecnológicas para afrontar esta tesitura excepcional, ni una gran parte de las familias está preparada para el telecolegio.

Varios docentes con los que ha hablado este diario son conscientes de los problemas que se están planteando en este trance del coronavirus. Saben, por ejemplo, que los niños, los padres y las AMPAs están protestando porque en primera y secundaria los departamentos de inspección educativa autonómicos están presionando para que se cumplan a rajatabla los objetivos curriculares marcados a comienzos del curso. Esto implica una carga excesiva de trabajo en casa para los niños que se añade a la crisis sanitaria y económica actual.

“Inspección nos insiste en que debemos cumplir los objetivos, pero no es el momento de crear más estrés”, relata Arantxa Oteiza, orientadora en un instituto de un pueblo del sur de Madrid. Ella trata con niños que no hablan bien el castellano, que tienen necesidades especiales o cuya precariedad económica ni siquiera les permite tener libros. A estos últimos, los profesores les suelen ayudar con fichas fotocopiadas que les entregan mano, lo que ahora resulta imposible. Así que las circunstancias actuales dificultan aún más la educación de esos muchachos. “Es mejor pedirles una redacción, un dibujo o cualquier tarea que les motive antes que avanzar a toda chufa en el currículum académico”, apunta esta orientadora.

Ejecutar todos los contenidos curriculares es una tontería, hagamos pues lo que la ley educativa nos pide: ayudarles en el tránsito a la vida adulta

“Para favorecer una buena salud de las familias es mejor pedirles cosas más artísticas o que les gusten como pintar, hacer cómics, que inventen acertijos o que escriban lo que sienten. Esto une más a todos los niños y evita la brecha digital”, insiste la jefa de estudios Noelia Otero.

En esa misma línea, Esteban García, técnico de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de La Rioja, insiste en que han solicitado “suavizar las tareas, quitar contenidos no necesarios plantearse evaluaciones adecuadas a la realidad con la idea de que nadie pueda perder el curso por este problema”.

Los alumnos no están adaptados a la teleformación y afrontan un escenario complicado. Pero hay profesionales de la educación que se muestran optimistas. “Es una oportunidad de oro para que los profesores nos mostremos como agentes en el papel de ayudar a los chavales y acompañarlos en un trance difícil. Yo tengo 300 alumnos desde primero de ESO hasta segundo de bachillerato y le estoy dedicando 12 horas al día para que sientan la cercanía”, relata Fran Puga, un profesor carismático de Religión del Instituto Julio Caro Baroja de Fuenlabrada (Madrid).
Los colegios de Labastida (Álava) fueron de los primeros en cerrar en España por un brote comunitario de coronavirus. (EFE)
Los colegios de Labastida (Álava) fueron de los primeros en cerrar en España por un brote comunitario de coronavirus. (EFE)

Puga conoce de primera mano los problemas socioeconómicos y tecnológicos que están afrontando sus estudiantes en el estado de alarma. “Ejecutar todos los bloques de los contenidos curriculares es una tontería, aprovechemos pues para hacer lo que incluso la ley educativa nos pide: ayudarles en el tránsito a la vida adulta, contarles que la naturaleza nos está hablando, acompañémoslos en la gestión de una crisis que es un acontecimiento histórico para todos nosotros”, relata con vehemencia optimista este docente.

Estrés postraumático
Si el confinamiento durante el estado de alarma, la intensa e inhabitual convivencia, el telecolegio y el teletrabajo pueden resultar de por sí agobiantes para cualquier familia, la sensación de angustia se recrudece en hogares con dificultades socioeconómicas y tecnológicas. Más si cabe en los menores de familias más humildes, acostumbrados a un hábitat de formación físico que les procura una sociabilidad y un refugio que funciona como aliviadero porque “la enseñanza presencial es mucho más que Matemáticas y Lengua”, sugiere Carolina Fernández del Pino, vicepresidenta del sindicato de profesores ANPE.

“A la vuelta, me inquieta restaurar el daño emocional de los adolescentes que están en situaciones de mayor vulnerabilidad”, señala la orientadora social Carolina Hidalgo.
En esto coincide la orientadora académica Arantxa Oteiza: “Los chavales están en situación de estrés, así que hay que ayudarles a que se adapten cuanto antes por si se alarga el confinamiento por la pandemia. Si no, el estrés postraumático va a ser brutal”.

Fuente y más información aquí

lunes, 13 de abril de 2020

Secretariado Gitano avisa de que la brecha educativa y digital de los niños “se acentúa” con la pandemia del coronavirus

Fundación Secretariado Gitano ha avisado de que la crisis del Covid-19 “acentúa” la brecha educativa y digital de los niñas y niños gitanos. Con motivo del Día Internacional del Pueblo Gitano, que se celebra el 8 de abril, la entidad ha destacado que la desigualdad que continúa marcando la vida de muchos menores del colectivo se ve “agravada” por la situación de confinamiento.

Ver más

sábado, 11 de abril de 2020

Llamadas, whatsapp o Instagram: el 'cole' que trata de llegar a todos


Dos niños charlan a la entrada de un colegio, en una imagen de archivo. /EFE
Dos niños charlan a la entrada de un colegio, en una imagen de archivo. / EFE

En los colegios de las zonas más deprimidas las plataformas de docencia virtual no funcionan, sobre todo porque en las casas no hay ordenadores, ni Internet


Poco a poco sus alumnos comenzaron a seguirla y ella, sin darse cuenta, creó una comunidad que en tiempos de coronavirus se ha convertido en una herramienta clave para su trabajo.
Una buena parte de su alumnado no tiene ordenador en casa, ni conexión a Internet, solo un móvil. La Consejería de Educación ha apostado por mantener la rutina a través de las diferentes plataformas de docencia virtuales por las que se hacen llegar los ejercicios a los alumnos, éstos los trabajan y se los devuelven. Pero, ¿qué pasa con los centros de las zonas más deprimidas? ¿Qué pasa cuando no hay ordenador, ni Internet, ni posibilidad de ayuda en casa?
«Si estando en clase ya nos cuesta trabajo que presten atención y que hagan los ejercicios, ahora es mucho más complicado», reconoce Jéssica. En su centro han recurrido a las llamadas telefónicas a los padres, a recuperar el blog del 'cole' y ella particularmente, a su perfil de Instagram. «Desde ahí les lanzo mensajes, les insisto en que hagan las tareas, les mando los enlaces al blog... Algunos hacen fotos de los ejercicios que han hecho y trato de corregírselos lo antes posible para que se sientan motivados». «Para el sistema educativo se que no se debería utilizar Instagram, pero es lo que más me está funcionando», reconoce.
Elena Contreras también es maestra en un colegio de difícil desempeño. Sus alumnos cursan quinto de primaria. Una característica de estos centros es que las ratios de alumnos son inferiores a las de un colegio normal. Lo habitual es que la ratio esté entre seis y doce alumnos. Ella tiene trece en su clase. «Los primeros días recibía respuesta a las clases virtuales de tres alumnos».
«Todas las plataformas de trabajo que se han propuesto son para nosotros impensables». Este centro, concretamente, hace tres años que se convirtió en una comunidad de aprendizaje, es decir, un colegio en el que la familia y otros sectores intervienen de lleno en el proceso educativo, y en el que todo el aprendizaje es más práctico que teórico.
Este sistema ha mejorado considerablemente el rendimiento del centro, pero ahora mismo está muy lejos de la realidad educativa que impone la actual crisis sanitaria. Eso ha motivado que finalmente los profesores hayan decidido crear grupos de whatsapp con todos los padres. «Cada día mandamos las tareas por ahí. El problema es que algunas familias no saben leer y escribir o no entienden muy bien el idioma, por eso damos todas las instrucciones por escrito y de forma oral. Les mandamos audios y les mandamos vídeos», explica la maestra
«No puedo pedirles que se metan en tal página y hagan ciertas actividades, solo tienen un móvil en casa, así que lo que les pido es que hagan lecturas en voz alta y lo graben». Las instrucciones que se han dado a muchos maestros de estos centros son que refuercen los contenidos básicos y que repasen lo aprendido, más que seguir avanzando en el programa.
«Lo que les pedimos es lean y escriban, que resuelvan una o dos operaciones de matemáticas al día», asegura Elena, que añade que desde su centro se está trabajando para que desde la Administración se pueda dotar de ordenadores con conexión limitada a los alumnos con mayores dificultades.

Hasta el curso que viene

Rosa María Castellano es especialista en pedagogía terapéutica en un instituto. Trabaja con alumnos de entre 13 y 19 años. Todos tienen necesidades educativas especiales y unas «condiciones socio familiares y económicas muy particulares». «Tengo siete alumnos, solo cuatro tienen correo electrónico dado en Séneca y solo tres tienen condiciones favorables de ordenador e Internet».
Además «cada uno tiene un nivel diferente, con lo que una classroom grupal no puedo hacerla por muchos motivos. Lo que esta profesora hace es personalizar el trabajo con cada uno de ellos, ofreciéndoles material específico. Pero solo a los que tienen correo electrónico y ordenador. «El resto no está siendo atendido. Es imposible. ¿Cómo lo hacemos?», pregunta. «Muchos alumnos van a estar sin atender hasta el curso que viene», responde ella misma.
Termina el curso y las notas llegarán por vía telemática
Aunque la realidad sea otra muy distinta el calendario marca que hoy viernes, 3 de abril, comienzan las vacaciones de Semana Santa en los centros de enseñanza. Es decir, termina un trimestre y es la hora de recoger notas. Este año no habrá despedidas de los amigos a la salida del cole, ni deseos de unas buenas vacaciones entre los padres. Pero ¿habrá notas?
Sí, habrá notas y se colgarán en la plataforma Séneca Pasen. Dependerá de los profesores y maestros que se las hagan llevar por otros medios (correo electrónico o whatsapp) a los padres que no estén dados de alta en Pasen.
Los docentes aseguran que estas notas están basadas no solo en estos últimos días, sino en todo el trabajo desarrollado en el aula durante este trimestre antes de que se decretase el cierre de las clases para evitar los contagios. Otra cosa será el próximo y último trimestre. Pero de aquí a entonces, a ver qué pasa.
Fuente y más información aquí