sábado, 6 de junio de 2020

El juez Calatayud: «La edad mínima para tener un móvil debe ser 14 años»


Así es Emilio Calatayud, como el Paquiro de la copla lorquiana –de embroque granadino–, un torero de cartel, un maestro que se ciñe las preguntas al cuerpo para poder despacharlas con un natural, con un desmayao, con una revolera o con una verónica florida, mirando al tendido, pero nunca jamás con una larga cambiada. El suyo es un lenguaje directo y pleno de verdad en el que prima la libertad como divisa. Así es Emilio Calatayud, el juez de Menores de Granada que ayer protagonizó una nueva sesión virtual del Aula de Cultura, con el patrocinio de Obra Social laCaixa y Fundación Vocento.
Emilio Calatayud no esconde nada: a preguntas directas responde con afiladas afirmaciones. Da igual por qué lado le acometa el burel, porque, como los grandes espadas, lo de menos es el viaje cuando uno se sabe dominador. Tan dominador como para aseverar que de esta pandemia los chavales van a salir peor y mejor al mismo tiempo: «La convivencia continua habrá descubierto cosas nuevas y buenas, pero también habrá hecho que aumente la conflictividad dentro de las familias, especialmente en la relación que mantienen los hijos con sus padres». Algunos de los cuales, quizá demasiados, cumplen punto por punto el decálogo para crear perfectos delincuentes. Un decálogo del que Calatayud no reclama paternidad ni propiedad intelectual, pero que aconseja poner en la nevera de cada domicilio en el que habite un menor.
«Ellos deben saber que también hay un 155, el del Código Civil, que les obliga a obedecer y respetar a sus padres, a contribuir en la medida de sus posibilidades al sostenimiento de la unidad familiar. Porque de los hijos, a pesar de lo que diga la ministra de Educación, los responsables son los padres. Eso es algo que un juez de Menores tiene muy claro».
Eso y que las nuevas tecnologías son una droga: «Yo soy fumador (aunque lo voy a dejar el 1 de junio) y cada mañana lo primero que hago es fumarme un cigarro. Si un chaval se levanta y lo primero que hace es mirar el móvil, entonces tiene un problema. Un móvil no debería estar en propiedad de un niño antes de los 14 años, porque a esa edad ya tiene que rendir cuentas ante la Justicia. Y los móviles son peligrosos, porque sirven para acosar, que es un delito, o para ser acosado. Educarles en eso es hacer chavales responsables, enseñarles que sus actos tienen consecuencias».
Y el juez Calatayud concluye: «Si los niños no crecen así, asumiendo sus responsabilidades, no podemos pretender que de mayores lo sean. Y no hay más que ver el tipo de personas que dirigen este país». Fue la suya una faena redonda.
Fuente y más información aquí

0 comentarios:

Publicar un comentario